HISTORIAS DE EDITORIALES EMBLEMATICAS
JACOBO SAMET, librero y editor, idealista (*) y precursor.
(Especial para Letras desde Caballito por Víctor O. García Costa)
Vamos a hablar de uno de los tres editores judíos, precursores de la aventura de la edición argentina y de la difusión de los escritores argentinos, muchos de ellos cuando eran aún desconocidos.
Esos tres editores judíos que merecen el recuerdo de las mujeres y hombres de la cultura argentina son Samuel Glusberg (1898-1987), Manuel Gleizer (1889-1966) y Jacobo Samet (1898-1981) De Manuel Gleizer hemos hablado en la Peña María de los Angeles Marechal y yo. No se han editado aún esas exposiciones, pero se las publicará. Hoy vamos a recordar a Jacobo Samet. Permítanme que diga que, por una circunstancia fortuita, conocí personalmente a Jacobo Samet en su casa de la calle Venezuela 1312, cuando yo tenía 9 años, aunque sin tener mucha idea entonces de lo que había significado como librero y como editor.
Su hijo Sigfrido, unos pocos años mayor que yo, sin duda con la misma pasión editora que su padre, había dado a luz y dirigía una revista para niños hecha totalmente por niños, llamada inicialmente "Pulgarcito" y luego "Fulanito". En esta última publiqué mi primer trabajo periodístico: "Un pobre pajarito" con el que inicié una labor en la que llevo ya 64 años.
Escribían allí, entre otros, además de Sigfrido Samet que relataba "Dos alegres discípulos de Satanás", su hermana Sara Samet, Sergio de Cecco (1930-1989), el recordado autor de "El reñidero", su hermana Alma de Cecco (1928-1999), más conocida como Alma Bressan, autora de recordados radioteatros. Todos vivíamos en el viejo barrio de Montserrat, un barrio más recordado por haber sido habitado por diversas naciones africanas y por las casas non sanctas de la ya desaparecida calle del Pecado que por sus importantes presencias culturales, entre ellas, además de los citados, la de varios españoles: el ministro de la República Augusto Barcia Trelles, el periodista Manuel García Pulgar (1894-1943), el escritor Alejandro Rodríguez (1903-1965) –más conocido como Alejandro Casona-, Francisco "Paco" Meana, Director del Teatro Colón que se suicidó en ese Barrio, los cuatro asturianos, el actor Ignacio Ramírez (1931-1999), que era gallego y más conocido como Ignacio Quirós, el poeta Gustavo T. Soler, el tenor Antonio Vela que descolló en el Teatro Colón, los dos santanderinos, el pintor gallego Manuel Colmeiro (1901-1999) y, entre los argentinos, el poeta y diplomático Rubén Vela, y el director de televisión Francisco "Pancho" Guerrero, entre muchos otros.
Finalizada la publicación de "Fulanito" cada uno siguió su camino. Con Sergio de Cecco, continuamos en el Teatro Independiente "El Candil", bajo la dirección de Angela Ferrer Jaimes (1920-1973), con Manuela Suárez (1929-2004), más conocida como Lita Soriano, José Ramón Fernández (1932-1984), conocido como Osvaldo Pacheco, María Julia Bloise, conocida como Diana Martí y Juan Ignacio Colmeiro, que están en mi recuerdo. Ensayábamos en un salón de la Academia Argos, en Venezuela 1311, justamente enfrente de la casa de Samet. Mi primera actuación fue hacer uno de los dos papeles en una obra de Sergio de Cecco, un diálogo llamado "Somos el Teatro" en la que el otro papel lo hacía Sergio.
A Sigfrido Samet, aunque lo busqué incesantemente, le perdí el rastro hasta el año 2004 en que, a raíz de la frustrada donación de mi Biblioteca y Archivo a la Secretaría de Cultura de la Nación, desde España, donde vive, se puso en contacto conmigo y nos reencontramos aquí en Buenos Aires. A él debo buena parte de la información que he usado para este trabajo y a él se lo dedico con todo afecto.
Jacobo Samet nació en Kishinev, Besarabia, antes rumana y luego rusa, el 15 de Agosto de 1898, y murió en Buenos Aires el 13 de Agosto de 1981, dos días antes de cumplir 83 años.
Jacobo Samet, era hijo de Samuel Samet y de Clara Relder. Samuel Samet había nacido en Rusia en 1871 y murió en Buenos Aires en junio de 1924 a los 44 años de edad, ciudad a la que había llegado como simple inmigrante en 1908.
De él heredó Jacobo el negocio de cigarrería, venta de revistas y libretos de zarzuelas y operetas de Avenida de Mayo 1242, abierto por su padre en 1920 junto a la puerta de entrada al Paraíso del Teatro Avenida, inaugurado en 1908, y al que Jacobo transformaría en Editorial hasta convertir el lugar en la célebre "Sagrada Cripta de Samet". Por ese tiempo actuaba en el Avenida la compañía de Inés Berutti que, tres años antes, en 1917, había participado junto a Angelina Pagano (1888-1962) en la película muda "El Conde Orsini" (1917), de Belisario Roldán (1873-1922), primer film policial argentino.
El local era angostísimo, al punto de que sólo podían pasar dos personas juntas. Ello no fue obstáculo para que Henri Barbusse (1873- 1935) le dedicara su libro "Faits divers" "al grande editor argentino" y que fuera conocido como "el benjamín de los editores argentinos". Fue un lugar de convergencia literaria en el que se mezclaban sus inquietudes de editor y los ensueños de los jóvenes escritores y poetas argentinos, metidos en el ámbito misterioso de ese zaguán en el que funcionaban la librería y la editorial.
Jacobo Samet tenía cinco hermanos, todos menores: Guillermo, Rosa, Catalina, Amalia y Cecilia.
De chico, había asistido a las escuelas William Morris (1864-1932), por lo que, como dice su hijo Sigfrido, pudo apreciar el trabajo de Narciso Ibáñez Menta (1912-2004) en "Cuando en el cielo pasen lista". (1945)
Autodidacta, aprendió francés por sí mismo y tradujo varios volúmenes de "El año médico".
Jacobo Samet se casó con Miña Letichevsky, joven rusa llegada a la Argentina siendo muy chica. Recuerda su hijo Sigfrido: "Hace muchos años, un amigo me contó que tenía una vecina rusa. Llegó al país de adulta y no hablaba castellano. Se llamaba Celia, así que las vecinas la llamaban "Doña Celia". Fue a la Policía a sacar su cédula de identidad, y cuando le preguntaron el nombre, contestó "Celie", e inmediatamente agregó "doña". Entonces, en la cédula le pusieron "Celedonia".
"Con mi madre pasó algo parecido. Llegó de muy chica. En Rusia se llamaba "Miña"; pero como eso no es un nombre, la empleada de la Policía decidió que se llamara Manuela. O sea que su nombre oficial era Manuela Letichevsky. Las amigas la llamaban "Mina", supongo que con alguna reminiscencia lunfarda. En el Liceo fue compañera de Marina Esther Traverso (1903-1996) -la futura "Niní Marshall"-, que la llamaba por su apellido Letichevsky transformado en "Lechefresca". Después de dejar la librería y editorial, Jacobo Samet trabajó algún tiempo como corrector de pruebas en la Imprenta López, en la calle Perú, ya desaparecida. Luego, su amigo Federico Boxaca lo hizo entrar en la Compañía Argentina de Electricidad CADE, en la fue Jefe de Propaganda y donde se jubiló. Una vez jubilado, se hizo vendedor de joyas, pero el intento fracasó.
Memora su hijo Sigfrido: "Recuerdo una charla que dio en el Salón de Actos del Edificio Volta, de la CADE. El tema era "El mágico poder de la palabra". Yo creo que hay temas que "flotan en el aire", saturan el ambiente y cristalizan en diferentes lugares. A comienzos del siglo XX, Ferdinand de Saussure (1857-1913) dio un gran impulso a la lingüística y Sigmund Freud (1856-1939) creó el psicoanálisis, que se basa en el lenguaje. Al mismo tiempo, Federico Nietzsche (1844-1900) criticó el racionalismo y su influencia motivó la búsqueda de religiones y magias diversas. Mi padre percibió esas vibraciones, que necesitaban mucha profundización".
Inquieto, Jacobo Samet fue socio del Fotoclub Argentino, donde obtuvo premios y dictó clases de fotografía a la que fue muy aficionado. El mismo revelaba los rollos y hacía sus copias y ampliaciones. En Argentina no se fabricaban elementos para hacer estas cosas, pero un día vio en una revista un anuncio de la ampliadora "Federal". La pidió a EE.UU. y -eran otros tiempos-, le llegó por correo.
También dio clases de propaganda en la Asociación de Jefes de Propaganda.
Cuando eran chicos, a sus hijos Sigfrido y Sara los hacía cantar a coro, en la azotea, para que tomaran sol al mismo tiempo. En general le gustaban los temas criollos; una de las canciones tenía como letra el "Santos Vega" de Rafael Obligado (1851-1920) Muchas veces salían a caminar por Buenos Aires y visitaban imprentas y fotograbadores. Recuerda Sigfrido: "Por el camino me contaba cosas, como los esfuerzos titánicos de Ottmar Mergenthaler (1854-1899) para desarrollar la linotipo (1885), o como funcionaba la litografía".
"Recuerdo, también, que una vez, caminando por Florida, tropezamos con Jorge Luis Borges (1899-1986), y estuvieron charlando un rato". En uno de sus últimos artículos, publicado en "El País" el 21-2-1986, Borges recuerda su primer encuentro con Carlos Mastronardi (1901-1976) y la primera conversación en la librería de Samet, en Avenida de Mayo y Salta.
Jacobo Samet vivió siempre en Buenos Aires, en Venezuela 730, en una casa de la calle Estados Unidos, en México 1056 (el edificio "Sol-Aire", donde apareció la revista "Pulgarcito") y finalmente en Venezuela 1312 donde, como he dicho, lo conocí.
En el edificio Sol-Aire, que tenía un gran parque central y un arco de departamentos, joya destruida para trazar la Avenida 9 de Julio, vivían Sergio de Cecco y su hermana Alma, más recordada como Alma Bressan, Alejandra Boero (1918-2006), recientemente fallecida, Pedro Asquini (1915-2003), el dibujante Roberto Abril y otros personajes conocidos. En ese solar, muchos años antes, había funcionado la famosa Jabonería de Hipólito Vieytes (1762-1815).
No hizo fortuna pero, con unos pesos que tenía, Jacobo Samet compró un terreno en Tortuguitas y construyó una casa con ayuda de un albañil. Durante muchos años pasaba allí los fines de semana y plantaba frutales.
Recuerda su hijo Sigfrido: "Hacia 1938 sólo los ricos y los médicos tenían coche. Pero el Dr. José Svibel, amigo de mis padres, nos invitaba a hacer largos viajes, por ejemplo, a Rosario. Estaba casado con Raquel Grunberg, autora del libro de cuentos "Liceo de señoritas" y hermana de Carlos, el autor de "Judezno". El Dr. Svibel cuidaba mucho su Ford V8. Recuerdo que le ponía aceite de castor".
Jacobo Samet se reunía con algunos amigos para charlar de diversos temas. Ese grupo se denominaba "La cofradía del Divino Botón" y cada miembro llevaba un botón en la solapa. El lema era algo así como: "Omni humanum laborem est ad divinum botonem".
La editorial de Samet tuvo una vida relativamente corta, desde 1924 hasta 1932. Sólo 8 años. Comenzó con "Prisma", de Eduardo González Lanuza y concluyó con "Pacha Mama" de Amadeo R. Sirolli, con ilustraciones de Raúl Rosarivo. (1903-1966) Entre sus publicaciones hay cuatro obras de Carlos Sánchez Viamonte (1892-1972): "Derecho Político" (1925), ponderada por el profesor Adolfo González Posada (1869-1940) "Del taller universitario", "La cultura frente a la Universidad" y "Jornadas".
Cuando liquidó la editorial le quedaron unos 30.000 volúmenes que no pudo vender ni como papel viejo y hoy son intensamente buscados por los bibliófilos que pagan por ellos elevadas sumas.
Después publicó un par de revistas: "Cartel", entre enero y diciembre de 1930, de la que salieron 11 números, y "Bibliogramas", entre 1934 y 1935, de la que, también, salieron 11 números. Más tarde, Samet aparece vinculado a las publicaciones de la Editorial Platina.
En la última carta que Jacobo Samet mandó a su hijo Sigfrido, en Julio de 1981, un mes antes de morir le decía: "Estoy mejor del Parkinson. La proximidad de la primavera me hace hervir la sangre y amar la vida". En pocas palabras, la síntesis de lo que había sido su existencia: un gran amor por la vida desde la potencialidad de su espíritu idealista y creador.
(*) Utiliza el adjetivo idealista no como concepción filosófica sino como actitud moral.
ACTIVIDADES EN EL MARCO DE LA
FERIA DEL LIBRO INFANTIL
Y JUVENIL DE BUENOS AIRES
Un encuentro de profesionales en edición y literatura infantil
Se realizará durante el Primer Encuentro de Profesionales del Libro Infantil y Juvenil en el marco de la 17. ª Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires. Estos encuentros tendrán lugar los días 17 y 18 de julio en el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto se recuerda a los interesados que la inscripción cierra el 1 de julio y que es previa y arancelada. El lema del encuentro será: Usted ¿qué me recomienda? Y será organizado por la Fundación El Libro. El evento se realizará del 14 al 30 de julio en el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, bajo el lema Pasen y lean. Se propone como un espacio destinado a los chicos, como un aporte para su formación cultural y educativa, posibilitando la transmisión de auténticos valores en un ambiente de alegría y entretenimiento.
Permanecerá abierta todos los días, en los siguientes horarios: Viernes 14 de julio: de 9.00 a 18.00; lunes 17 a viernes 21 de julio de 9.00 a 18.00; lunes 24 a viernes 28 de julio: de 11.00 a 20.00; sábados y domingos (15,16, 22,23, 29 y 30 de julio): de 14.00 a 20.00.
Los organizadores, la Fundación El Libro, es una entidad civil sin fines de lucro. Está constituida por la Sociedad Argentina de Escritores, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, el Sector Libros y Revistas de la Cámara Española de Comercio, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines y la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines. Tiene como objetivo la promoción del libro y el fomento del hábito de la lectura. Realiza la Feria Internacional de Buenos Aires El Libro del Autor al Lector, la Feria del Libro Infantil y Juvenil, otras ferias en las provincias, donaciones de libros a bibliotecas y escuelas de todo el país, organiza concursos y otorga premios en certámenes literarios y de cultura general.
RECORDAR: Ya está abierta la inscripción para participar en el Primer Encuentro de Profesionales del Libro Infantil y Juvenil que se llevará a cabo los días 17 y 18 julio, en el marco de la 17. ª Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, a realizarse en el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires. (Avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón)
Por primera vez se realizará este tipo de encuentro de profesionales, y está dirigido a todos los relacionados con el libro, especialmente a libreros, personal de librerías, distribuidores, editores y a estudiantes de carreras vinculadas con el sector editorial.
Objetivo y actividades: Este Encuentro tiene como objetivo crear un espacio para el intercambio y la capacitación de los mediadores entre el libro y el lector, involucrados en el creciente desarrollo del negocio de los libros para chicos y jóvenes, en nuestro país y Latinoamérica.
Se realizarán una serie de actividades participativas vinculadas con la producción, distribución, venta y promoción de la lectura y el libro. Además, habrá visitas a los stands, que estarán atendidos por especialistas designados por cada editorial.
Temáticas destacadas: Se tratarán temas como el panorama del libro infantil y juvenil; acerca de un sector en crecimiento; La clínica del librero; ¿Como vender más libros infantiles y juveniles?; Usted ¿Qué me recomienda?; Buenos libros para chicos y jóvenes: una de las claves para el desarrollo de la industria cultural; El negocio paso a paso y Cómo se hacen los libros para chicos y jóvenes.
Las Visitas confirmadas: Son las del español Antonio Moreno Verdilla (Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y profesor en varias universidades españolas), especialista en literatura infantil y juvenil, confirmó su presencia en el Encuentro. Hablará sobre buenos libros para chicos y jóvenes, una de las claves para el desarrollo de la industria cultural. Pilar Pérez (proveniente de la Librería El Dragón Lector de Madrid), es otra de las personalidades que ya confirmó su participación. Disertará sobre la cuestión de la Experiencia en la organización de una librería especializada en libros infantiles.
Inscripción previa. Vacantes limitadas: La inscripción –como anuncian los organizadores-, es previa y arancelada. Los cupos son limitados. Para inscribirse, los interesados deberán enviar el formulario completo y abonar el arancel correspondiente antes del día sábado 1 de julio de 2006. No se aceptan inscripciones por e-mail. El formulario de inscripción se encuentra disponible en:
www.el-libro.com.ar/17infantil/html/encuentro_prof_form.pdf
Para mayor información, consultar en:
www.el-libro.com.ar/17infantil/html/encuentro_profesionales.html
Se publica este blog como vehículo para lo que consideramos "interesante". En el informamos, imaginamos, pensamos, deducimos, reflexionamos, opinamos y conjeturamos sobre esta pasión que nos acerca: las letras y su universo.
junio 26, 2006
junio 20, 2006
SEMANA DEL 18-6 AL 25-06 DE 2006
DE LOS ACTOS DE RECORDACIÓN DE BORGES
Veinte años de una fama que se acrecienta
junto a la de una Buenos Aires fantasmática.
El miércoles de la semana pasada se recordó el 14 de junio de 1986, fecha del fallecimiento del escritor Jorge Luis Borges. (Recordarlo es un decir, porque estos aniversarios son totalmente relativos, ya que el Borges que verdaderamente interesa está en cada uno de los libros que uno posee de este autor.) Ya desde el sábado anterior los medios nacionales comenzaron a indicar que en este país son "Pocos los que recuerdan a Borges", tal como lo indicaba un recuadro en la tapa del diario La Nación, al tiempo que otros mencionaban que eran pocos los actos oficiales en la Argentina. Siempre hay oportunidad para la "indirecta" en este país. Y la memoria del autor no privaría a nadie de hacer hincapié en ciertos "descuidos oficiales".
Lo concreto, para evitar la polémica estéril, es que hubo un ciclo de cine, una muestra en el Teatro Cervantes y la reproducción de su voz en la Biblioteca Nacional. De todas formas la presencia de Borges, en las librerías, sigue siendo notable. También los actos, que en el extranjero, homenajearon su memoria. Su tarea como escritor, buscando la universalidad, rindió sus frutos (en estos actos) lo que no es nada más que una corroboración de que lo que buscaba lo encontró. El afecto sobre el resto del mundo de una obra creada dentro de la literatura, pero apuntando a que también los otros –los extranjeros- nos entiendan... mejor dicho, entiendan el porteñismo borgeano, lo asocien a lo universal literario y traten de entender a esa fatasmática Buenos Aires que brota de sus relatos.
La velada acusación mencionada en los primeros párrafos, destinadas a hostigar a los sectores oficiales, también fue relativa. Hubo homenajes en varias universidades nacionales. La del Nordeste, en Corrientes, dedicó al autor un ciclo "Otoño poético: el poeta y su paradigma"; y la de Villa María, en el oeste cordobés, una serie de jornadas sobre Borges y Lugones. Además la Municipalidad de General San Martín realizó un maratón de lectura "20 años sin Borges" en una de las sociedades de fomento de la localidad. En definitiva no hay porque rasgarse las vestiduras, el aniversario fue visible en la figuración social, dejando constancia de la importancia que en este sentido va adquiriendo –después de su muerte- el autor de El Aleph.
Lo que no nos queda constancia es si el "aniversario" sirvió para que más gente se acercara a la literatura del Maestro Borges.
Nos preocupa esto último. Últimamente su literatura es presentada de un modo cada vez más comercial: ya no inquieta, ya no crea polémicas. Un sopor de cosa muerta se apodera de los brillantes tomos exhibidos en las iluminadas librerías. Y aún su obra, prolija y sutilmente elaborada, no ha sido apropiada por el inconsciente colectivo, ni por la crítica especializada que no ha trabajado con detenimiento las maestrías ocultas en los textos del autor. Borges, como nombre está vivo, su literatura –me parece, sólo me parece- duerme su sueño de eternidad en insondables anaqueles. Ningún libro sirve si no estable su dialogo con un lector. Ningún libro es bueno si no cierra su círculo de pertenencia en el otro. Es temible que Borges se convierta en una figuración canónica, porque su literatura –digan lo que digan-, aún está viva y palpitante como tantas de nuestras cruentas y sangrientas contradicciones. (JB.)
UNA BRILLANTE OPINIÓN
Esta fue la vertida por Luis Gregorich y
titulada "El hombre ético que nos enseñó a leer".
Dijo el conocido editor:
La superstición del sistema métrico decimal –habría dicho Borges- hace que los homenajes tengan que ver con la década o décadas transcurridas desde que alguien fue coronado o ganó un torneo de tenis o, más austeramente, se murió.
No por ausente Borges ha dejado de gravitar en nuestro sistema literario, al que reestructuró por afinidad o por oposición. Nos enseño a leer y escribir hasta tal punto que sólo muy lentamente los jóvenes escritores, habiéndolo asimilado, van encontrando sus propios registros.
Dos décadas sin Borges obligan, no tanto a la esclerosis de los actos públicos, como a no olvidar algunos de los valores que defendía. Se deseó, se consideró un hombre ético. Supo criticarse a sí mismo y, todavía en plena dictadura, condenar el horror de los desaparecidos. No es mal ejemplo para un país en el que no parece haber lugar, hoy, ni para el perdón ni para el arrepentimiento.
Propugnó la ética de la escritura. No se trata sólo de escribir bien, con eficacia y destreza, sino de conocer las trampas que encierra el lenguaje. Aunque fue uno de los escritores más originales de su tiempo, se proclamó, ante todo, un lector. Entendió que toda escritura es una reescritura, y que nuestras pasiones y amarguras otros la han experimentado antes, pero que de todos modos vale la pena imaginarlas (escribirlas) de nuevo.
Aprendimos con él que trasponer un verbo o resignificar un adjetivo era tanto o más importante que mil golpes en el pecho. Su tránsito literario fue un extraordinario pasaje de lo complejo a lo simple, de la densidad verbal a la extrema y limpia sencillez.
No quiso ser más argentino que nadie, pero su prosa ambigua, discreta ye irónica, victoriosa en su europeismo apócrifo, nos representa mucho mejor que las caricaturas nacionalistas y tangueras.
Precisamente él, que era un irreductible antinacionalista, describió con fervor los matices, la música interior, el color de lo argentino. Reelaboró la tradición viva; no definió ninguna esencia. Fue a la vez Sarmiento, José Hernández y Lugones. También sin ocultarlo, Stevenson, Schwob y la Enciclopedia Británica.
Han pasado dos décadas de la muerte física de Borges. Hay muchos modos de honrar su memoria, y no deberíamos privarnos de ejercerlos. En primer lugar se trata de seguirlo leyendo. Descartemos las lecturas por obligación y desconfiemos, pese a su inspiración iluminista, de los libros que nos pondrán en las bibliotecas de las viviendas recién construidas o en las mesitas de las peluquerías. (Desconfiemos, aunque igual los leamos) Leámoslo por intuición y placer, con la seguridad de que, tras haberlo leído, como ocurre con todo gran escritor, nos sentiremos un poco más inteligentes y felices.
Y existe, además, una manera de homenajearlo en el ámbito público.
No consiste, necesariamente, en organizar actos ni descubrimiento de placas en su memoria. Consideraría, para parecernos más a él y a su obra, en reducir la guaranguería y la prepotencia, en practicar la cortesía y la buena educación, y en reconocer en el interlocutor a nuestro igual y no a un demonio.
Para ser, en definitiva, o intentar ser, buenos lectores y ciudadanos éticos. Borges sabría agradecerlo. (Luis Gregorich)
TEXTO RECOMENDADO
"Comprensión de textos escritos" de Giovanni Parodi - Colección: Enciclopedia semiológica. Directora Elvira Narvaja de Arnoux. Editada por EUDEBA.
En las páginas iniciales de este libro, su autor señala una paradoja de la cultura contemporánea: a medida que complejizan los sistemas de transmisión de datos, a medida que los medios de comunicación se extienden y se vuelven cada vez más sofisticados, se acentúa la crisis -que lleva ya varios años de existencia y que no es privativa de las sociedades de desarrollo económico menos afortunado- en el desarrollo y manejo de la lengua escrita. Constituye un actual desvelo de los profesores de enseñanza media el hecho de que la adquisición de nuevos conocimientos de sus estudiantes se vea obstaculizado por esta carencia.
Si bien este texto no se adjudica el mesiánico propósito de dar fin a ese problema, sí se propone una reflexión responsable sobre la cuestión: el trabajo se aborda en primera instancia a partir de un examen sobre las más elaboradas teorías sobre las estructuras cognitivas humanas y su papel en la comprensión del texto escrito; luego, se revisan con espíritu crítico los modelos de comprensión textual elaborados por los especialistas en psicolingüística y se transitan tópicos fundamentales tales como el papel de la inferencia y la relación entre la producción y la comprensión de textos escritos. Finalmente, el autor reseña una experiencia llevada a cabo por académicos y docentes de escuela secundaria, que intentó con todo éxito acercar las fronteras, a veces incomprensiblemente lejanas entre la meditación teórica y su aplicación en un contexto real y cotidiano.
DE NUESTRA COLECCION DE RELATOS
Busco a Borges para asesinarlo
Por Reinaldo Spitaletta
La historia es real. Me la contaron hace tiempo, mientras llovía en Buenos Aires. Los hechos en sí no tienen mucha importancia, pero las circunstancias en que ocurrieron tienen la clave del jeroglífico. A la puerta de mi casa tocó esa tarde un hombre, de ojos tristes, como de perro con hambre, y manos flacas. Se identificó sin rodeos como Lazarus Morell. Por su aspecto, pensé que se trataba de algún mendigo, o de un poeta callejero. Como llovía, lo mandé a entrar, aunque con cierto temor. Siempre se teme a lo desconocido. El tipo se sentó y comenzó a hablar, en un lenguaje en el que mezclaba dialectos de gitanos con oraciones religiosas. Ya no me cabía duda. Era un loco.Hace años lo andaba buscando, dijo. Ahora podré morir tranquilo. Leí a Spinoza y a Platón, a Heiddeger y Nietzsche, y a otros de cuyos nombres ahora no me acuerdo. También leí la Enciclopedia Británica y el Talmud, y pasé horas enteras escudriñando los cuentos de Las mil y una noches y buscando en las bibliotecas todo lo referente a la doctrina de Tlön, pero todo ese esfuerzo resultó inútil, porque, en realidad, al único que le ha servido ese conocimiento es a un escritor argentino. A ese autor de tantas ficciones lo odio. Aunque no sé si exista o sea un producto de mi imaginación.Afuera, seguía lloviendo. El hombrecito se acomodó mejor en la silla, y luego le ofrecí un cigarrillo. Lo rechazó con un movimiento de manos. Habló después sobre las paradojas y el tiempo circular, sobre los relojes de arena y los mapas, sobre la tipografía del siglo XVIII, "rajó" de Judas Iscariote y lanzó, de manera injustificada, improperios contra el Dante.Yo estaba aterrado, no por las vociferaciones de Lazarus, sino porque, de verdad, no le entendía nada. Pero algo en él me gustaba. Tal vez era su forma de sentirse tranquilo en un lugar donde no le conocían. Comprendí, en su real dimensión, que el tipo estaba desquiciado.A él no le importaba si su lenguaje era o no entendible. Lo único que quería era desahogarse. He estado en las regiones más inhóspitas, en el infierno y el paraíso, en los sitios donde el tiempo no existe, en el infinito y en la nada. En todas partes y en ninguna. Y, con todo, no he podido encontrarlo."¿A quién no ha podido encontrar?", le pregunté, de modo estúpido. Me miró como se mira a una cucaracha, como se mira a un ser insignificante. Y no respondió.Horas después -segundos, tal vez- Lazarus, que vestía pantalón de dril y camisa de popelina verde, seguía hablando sobre la prosa de Stevenson y la viuda Ching y sobre cómo robar caballos, en una cháchara interminable, que parecía más bien un sermón de iglesia. Luego prosiguió con Bertrand Russell y lo cíclico de la historia, y se empeñó en demostrar que el teorema de Pitágoras era una falacia. Y así, con la propiedad que tienen los locos al hablar, me dijo que él era la reencarnación de un tigre. Después, o antes, se puso a recitar fábulas de Fedro y a hablar de un tal Pierre Menard. Cuando el hombre se percató de que la lluvia se había ido, entonces entonó blues y me preguntó si, por algún acaso, yo tenía una guitarra. Le dije que no, pero que la podía conseguir. Dejemos la cosa así, respondió. No necesito guitarras, necesito tiempo.Yo ya no sentía miedo. Sentía compasión. Lazarus no paraba de hablar incoherencias. Citó a Mallarmé: "El mundo existe para llegar a un libro". Mi vida ha sido una fuga permanente. Vivo, no para llegar a un libro, sino para encontrar al ser que me creó. No quiero pertenecer a la memoria de las atrocidades. Quiero pertenecer al olvido. Usted, si es inteligente, ya debe saber que, desde siempre, busco a Borges para asesinarlo. Pero no sé si ese autor existe o es producto de mi imaginación.Lazaruz se relajó. Se recostó contra el espaldar del sillón y se quedó dormido. Soñaba. Y yo lo soñaba a él. La historia es real. Me la contaron una tarde, mientras llovía en Buenos Aires.
(Fecha publicación 15/06/2006)
Veinte años de una fama que se acrecienta
junto a la de una Buenos Aires fantasmática.
El miércoles de la semana pasada se recordó el 14 de junio de 1986, fecha del fallecimiento del escritor Jorge Luis Borges. (Recordarlo es un decir, porque estos aniversarios son totalmente relativos, ya que el Borges que verdaderamente interesa está en cada uno de los libros que uno posee de este autor.) Ya desde el sábado anterior los medios nacionales comenzaron a indicar que en este país son "Pocos los que recuerdan a Borges", tal como lo indicaba un recuadro en la tapa del diario La Nación, al tiempo que otros mencionaban que eran pocos los actos oficiales en la Argentina. Siempre hay oportunidad para la "indirecta" en este país. Y la memoria del autor no privaría a nadie de hacer hincapié en ciertos "descuidos oficiales".
Lo concreto, para evitar la polémica estéril, es que hubo un ciclo de cine, una muestra en el Teatro Cervantes y la reproducción de su voz en la Biblioteca Nacional. De todas formas la presencia de Borges, en las librerías, sigue siendo notable. También los actos, que en el extranjero, homenajearon su memoria. Su tarea como escritor, buscando la universalidad, rindió sus frutos (en estos actos) lo que no es nada más que una corroboración de que lo que buscaba lo encontró. El afecto sobre el resto del mundo de una obra creada dentro de la literatura, pero apuntando a que también los otros –los extranjeros- nos entiendan... mejor dicho, entiendan el porteñismo borgeano, lo asocien a lo universal literario y traten de entender a esa fatasmática Buenos Aires que brota de sus relatos.
La velada acusación mencionada en los primeros párrafos, destinadas a hostigar a los sectores oficiales, también fue relativa. Hubo homenajes en varias universidades nacionales. La del Nordeste, en Corrientes, dedicó al autor un ciclo "Otoño poético: el poeta y su paradigma"; y la de Villa María, en el oeste cordobés, una serie de jornadas sobre Borges y Lugones. Además la Municipalidad de General San Martín realizó un maratón de lectura "20 años sin Borges" en una de las sociedades de fomento de la localidad. En definitiva no hay porque rasgarse las vestiduras, el aniversario fue visible en la figuración social, dejando constancia de la importancia que en este sentido va adquiriendo –después de su muerte- el autor de El Aleph.
Lo que no nos queda constancia es si el "aniversario" sirvió para que más gente se acercara a la literatura del Maestro Borges.
Nos preocupa esto último. Últimamente su literatura es presentada de un modo cada vez más comercial: ya no inquieta, ya no crea polémicas. Un sopor de cosa muerta se apodera de los brillantes tomos exhibidos en las iluminadas librerías. Y aún su obra, prolija y sutilmente elaborada, no ha sido apropiada por el inconsciente colectivo, ni por la crítica especializada que no ha trabajado con detenimiento las maestrías ocultas en los textos del autor. Borges, como nombre está vivo, su literatura –me parece, sólo me parece- duerme su sueño de eternidad en insondables anaqueles. Ningún libro sirve si no estable su dialogo con un lector. Ningún libro es bueno si no cierra su círculo de pertenencia en el otro. Es temible que Borges se convierta en una figuración canónica, porque su literatura –digan lo que digan-, aún está viva y palpitante como tantas de nuestras cruentas y sangrientas contradicciones. (JB.)
UNA BRILLANTE OPINIÓN
Esta fue la vertida por Luis Gregorich y
titulada "El hombre ético que nos enseñó a leer".
Dijo el conocido editor:
La superstición del sistema métrico decimal –habría dicho Borges- hace que los homenajes tengan que ver con la década o décadas transcurridas desde que alguien fue coronado o ganó un torneo de tenis o, más austeramente, se murió.
No por ausente Borges ha dejado de gravitar en nuestro sistema literario, al que reestructuró por afinidad o por oposición. Nos enseño a leer y escribir hasta tal punto que sólo muy lentamente los jóvenes escritores, habiéndolo asimilado, van encontrando sus propios registros.
Dos décadas sin Borges obligan, no tanto a la esclerosis de los actos públicos, como a no olvidar algunos de los valores que defendía. Se deseó, se consideró un hombre ético. Supo criticarse a sí mismo y, todavía en plena dictadura, condenar el horror de los desaparecidos. No es mal ejemplo para un país en el que no parece haber lugar, hoy, ni para el perdón ni para el arrepentimiento.
Propugnó la ética de la escritura. No se trata sólo de escribir bien, con eficacia y destreza, sino de conocer las trampas que encierra el lenguaje. Aunque fue uno de los escritores más originales de su tiempo, se proclamó, ante todo, un lector. Entendió que toda escritura es una reescritura, y que nuestras pasiones y amarguras otros la han experimentado antes, pero que de todos modos vale la pena imaginarlas (escribirlas) de nuevo.
Aprendimos con él que trasponer un verbo o resignificar un adjetivo era tanto o más importante que mil golpes en el pecho. Su tránsito literario fue un extraordinario pasaje de lo complejo a lo simple, de la densidad verbal a la extrema y limpia sencillez.
No quiso ser más argentino que nadie, pero su prosa ambigua, discreta ye irónica, victoriosa en su europeismo apócrifo, nos representa mucho mejor que las caricaturas nacionalistas y tangueras.
Precisamente él, que era un irreductible antinacionalista, describió con fervor los matices, la música interior, el color de lo argentino. Reelaboró la tradición viva; no definió ninguna esencia. Fue a la vez Sarmiento, José Hernández y Lugones. También sin ocultarlo, Stevenson, Schwob y la Enciclopedia Británica.
Han pasado dos décadas de la muerte física de Borges. Hay muchos modos de honrar su memoria, y no deberíamos privarnos de ejercerlos. En primer lugar se trata de seguirlo leyendo. Descartemos las lecturas por obligación y desconfiemos, pese a su inspiración iluminista, de los libros que nos pondrán en las bibliotecas de las viviendas recién construidas o en las mesitas de las peluquerías. (Desconfiemos, aunque igual los leamos) Leámoslo por intuición y placer, con la seguridad de que, tras haberlo leído, como ocurre con todo gran escritor, nos sentiremos un poco más inteligentes y felices.
Y existe, además, una manera de homenajearlo en el ámbito público.
No consiste, necesariamente, en organizar actos ni descubrimiento de placas en su memoria. Consideraría, para parecernos más a él y a su obra, en reducir la guaranguería y la prepotencia, en practicar la cortesía y la buena educación, y en reconocer en el interlocutor a nuestro igual y no a un demonio.
Para ser, en definitiva, o intentar ser, buenos lectores y ciudadanos éticos. Borges sabría agradecerlo. (Luis Gregorich)
TEXTO RECOMENDADO
"Comprensión de textos escritos" de Giovanni Parodi - Colección: Enciclopedia semiológica. Directora Elvira Narvaja de Arnoux. Editada por EUDEBA.
En las páginas iniciales de este libro, su autor señala una paradoja de la cultura contemporánea: a medida que complejizan los sistemas de transmisión de datos, a medida que los medios de comunicación se extienden y se vuelven cada vez más sofisticados, se acentúa la crisis -que lleva ya varios años de existencia y que no es privativa de las sociedades de desarrollo económico menos afortunado- en el desarrollo y manejo de la lengua escrita. Constituye un actual desvelo de los profesores de enseñanza media el hecho de que la adquisición de nuevos conocimientos de sus estudiantes se vea obstaculizado por esta carencia.
Si bien este texto no se adjudica el mesiánico propósito de dar fin a ese problema, sí se propone una reflexión responsable sobre la cuestión: el trabajo se aborda en primera instancia a partir de un examen sobre las más elaboradas teorías sobre las estructuras cognitivas humanas y su papel en la comprensión del texto escrito; luego, se revisan con espíritu crítico los modelos de comprensión textual elaborados por los especialistas en psicolingüística y se transitan tópicos fundamentales tales como el papel de la inferencia y la relación entre la producción y la comprensión de textos escritos. Finalmente, el autor reseña una experiencia llevada a cabo por académicos y docentes de escuela secundaria, que intentó con todo éxito acercar las fronteras, a veces incomprensiblemente lejanas entre la meditación teórica y su aplicación en un contexto real y cotidiano.
DE NUESTRA COLECCION DE RELATOS
Busco a Borges para asesinarlo
Por Reinaldo Spitaletta
La historia es real. Me la contaron hace tiempo, mientras llovía en Buenos Aires. Los hechos en sí no tienen mucha importancia, pero las circunstancias en que ocurrieron tienen la clave del jeroglífico. A la puerta de mi casa tocó esa tarde un hombre, de ojos tristes, como de perro con hambre, y manos flacas. Se identificó sin rodeos como Lazarus Morell. Por su aspecto, pensé que se trataba de algún mendigo, o de un poeta callejero. Como llovía, lo mandé a entrar, aunque con cierto temor. Siempre se teme a lo desconocido. El tipo se sentó y comenzó a hablar, en un lenguaje en el que mezclaba dialectos de gitanos con oraciones religiosas. Ya no me cabía duda. Era un loco.Hace años lo andaba buscando, dijo. Ahora podré morir tranquilo. Leí a Spinoza y a Platón, a Heiddeger y Nietzsche, y a otros de cuyos nombres ahora no me acuerdo. También leí la Enciclopedia Británica y el Talmud, y pasé horas enteras escudriñando los cuentos de Las mil y una noches y buscando en las bibliotecas todo lo referente a la doctrina de Tlön, pero todo ese esfuerzo resultó inútil, porque, en realidad, al único que le ha servido ese conocimiento es a un escritor argentino. A ese autor de tantas ficciones lo odio. Aunque no sé si exista o sea un producto de mi imaginación.Afuera, seguía lloviendo. El hombrecito se acomodó mejor en la silla, y luego le ofrecí un cigarrillo. Lo rechazó con un movimiento de manos. Habló después sobre las paradojas y el tiempo circular, sobre los relojes de arena y los mapas, sobre la tipografía del siglo XVIII, "rajó" de Judas Iscariote y lanzó, de manera injustificada, improperios contra el Dante.Yo estaba aterrado, no por las vociferaciones de Lazarus, sino porque, de verdad, no le entendía nada. Pero algo en él me gustaba. Tal vez era su forma de sentirse tranquilo en un lugar donde no le conocían. Comprendí, en su real dimensión, que el tipo estaba desquiciado.A él no le importaba si su lenguaje era o no entendible. Lo único que quería era desahogarse. He estado en las regiones más inhóspitas, en el infierno y el paraíso, en los sitios donde el tiempo no existe, en el infinito y en la nada. En todas partes y en ninguna. Y, con todo, no he podido encontrarlo."¿A quién no ha podido encontrar?", le pregunté, de modo estúpido. Me miró como se mira a una cucaracha, como se mira a un ser insignificante. Y no respondió.Horas después -segundos, tal vez- Lazarus, que vestía pantalón de dril y camisa de popelina verde, seguía hablando sobre la prosa de Stevenson y la viuda Ching y sobre cómo robar caballos, en una cháchara interminable, que parecía más bien un sermón de iglesia. Luego prosiguió con Bertrand Russell y lo cíclico de la historia, y se empeñó en demostrar que el teorema de Pitágoras era una falacia. Y así, con la propiedad que tienen los locos al hablar, me dijo que él era la reencarnación de un tigre. Después, o antes, se puso a recitar fábulas de Fedro y a hablar de un tal Pierre Menard. Cuando el hombre se percató de que la lluvia se había ido, entonces entonó blues y me preguntó si, por algún acaso, yo tenía una guitarra. Le dije que no, pero que la podía conseguir. Dejemos la cosa así, respondió. No necesito guitarras, necesito tiempo.Yo ya no sentía miedo. Sentía compasión. Lazarus no paraba de hablar incoherencias. Citó a Mallarmé: "El mundo existe para llegar a un libro". Mi vida ha sido una fuga permanente. Vivo, no para llegar a un libro, sino para encontrar al ser que me creó. No quiero pertenecer a la memoria de las atrocidades. Quiero pertenecer al olvido. Usted, si es inteligente, ya debe saber que, desde siempre, busco a Borges para asesinarlo. Pero no sé si ese autor existe o es producto de mi imaginación.Lazaruz se relajó. Se recostó contra el espaldar del sillón y se quedó dormido. Soñaba. Y yo lo soñaba a él. La historia es real. Me la contaron una tarde, mientras llovía en Buenos Aires.
(Fecha publicación 15/06/2006)
junio 12, 2006
SEMANA DEL 11-06 AL 18-6 DE 2006
DE LOS DIAS DE FIEBRE MUNDIALISTA
No queremos ser simples espectadores
Estas semanas que vienen –como todos saben-, la conciencia del mundo se trasladará al fanatismo mundialista. Seguramente unos pocos menos nos leerán, pero... nos queda el consuelo, que a Dan Brown tampoco. Su revuelo también mundialista fue alimentado con incontables lectores pasivos y variadas polémicas. Fue como un furor como el que ahora se viene, sólo con relación a un libro y a su lectura, que apelando al morbo conspirador del autor y al público masivo y centrado en el chivo expiatorio del genio de Da Vinci, logró algunos objetivos: especialmente lograr vender millones de copias. ¿Será sepultado en el olvido por el Mundial de Alemania? Esperemos que no. No por el libro, sino por el interés de la gente por la lectura, por el análisis y la discusión de los temas propuestos, lo que de alguna manera no es poco. Quizás –como algunos piensan-, algo que es bastante especial para este tiempo tan alicaído y superficial.
Pero decíamos que a pesar de todo "la conciencia universal" ira, indefectiblemente, detrás de la pelota de cuero. Qué ya no es ni de trapo, ni de cuero, ni poética. Y del armazón mediático globalizante y del conocido gansterismo de los organizadores de un evento comercial que poco y nada tiene de deportivo. Porque algo como este Mundial de Fútbol también tiene que ver con la literatura. Deténganse a pensar –el lector- en aquello que nos enseñaron algunos textos sobre los intentos totalitarios mundialistas y entenderán el neologismo significante de "globalizante". También piensen en lo que nos enseñaron las magnificas novelas policiales (las del género negro), y seguramente recordaremos la catadura moral y la perversidad de quienes siempre están detrás de estos deportes masivos. ¿Recuerdan?
No hay héroes ni adelante ni detrás de esos deportes convertidos en espectáculos de masas: sólo intereses y víctimas.
No significa esto que no nos guste el juego. Jugar al fútbol, en aquellos tiempos de la niñez perdida, tenía tanta magia y poesía como la que podemos encontrar en alguna novela del maestro Soriano, en dónde –al juego y al verdadero espíritu deportivo- se antepone siempre esta visión implacable ante la brutal realidad de los intereses de quienes se mueven en las sombras generando la fiebre y el fanatismo mundialista.
Y jugar nos gustaba tanto...
Quizás porque éramos protagonistas de un sueño y ahora sólo nos dejan lugar para ser espectadores de una ilusión. Y ya sabemos como terminan las ilusiones. Alguien me recordaba (el que yo era antes) que poder marcar un gol era un fastuoso enigma a resolver. Aquello no significaba otra cosa que ser protagonista de ese desafío. Pero bueno, eso ya pasó... Porque después, como siempre, vino la vida y siguió su curso y aquí estamos. Pero sabemos, eso sí, que no queremos ser simples espectadores.
Sería bueno aclarar que nos justa jugar (a muchas cosas y también al fútbol) y nos disgusta ser espectadores obligados por el totalitarismo mediático. Comprendemos que esto no es nuevo. A los antiguos griegos, por ejemplo, también le pasó. Mientras unos pocos pensaban, estudiaban, y descubrían pavadas tales como las leyes para entender la física, la matemática, la política, el arte y la literatura, la mayoría disfrutaba moliéndose a palos en los juegos olímpicos. Cuestión de fisiología podríamos decir ahora. A mayor actividad física más endorfinas en sangre (sustancias químicas que causan placer momentáneo). Esto nos permitió llegar al presente como una especie única. Una especia humana que puede comprender el funcionamiento de una estrella a miles de millones de kilómetros, o apreciar que en un buen libro existe algo más que un reflejo de la vida. Que nuestra imaginación adiestrada en la lectura nos puede llevar más allá de la estrella más lejana.
Reconocemos que una lectura no es todo. Que algunas veces puede no ser placentera en sí misma, pero sabemos que siempre nos deja algún nuevo conocimiento y la tranquilidad socarrona de que aprendimos algo que otros aún no saben. Y esto también es jugar, tan mágicamente como en la infancia perdida, tratando de convertir aquel gol imposible; asunto que nos consta, desde hace ya mucho tiempo, ningún espectador pasivo y adocenado puede lograr por sí mismo.
Se hablará durante este tiempo, como dijo un amigo, un lenguaje incomprensible para él y para muchos otros que no son una evidente mayoría –pero seguiremos en la nuestra-, simplemente porque nos negamos a la pasividad y apostamos por el protagonismo. (Juan Bazán)
DE QUIENES OPINAN Y REFLEXIONAN
En referencia a uno de los temas tratados en la columna sobre "Los Misterios de la Lectura" de la semana anterior, nuestra colaboradora Marcela Móline, nos envió estas líneas que sirven para detenerse y reflexionar nuevamente en el asunto.
¿Se detuvieron un minuto a leer las estadísticas de lo poco que lee la gente? Quedé impactada, lo confieso. Lo primero que pensé para justificar es que la falta de dinero o posibilidades limita la compra o el acceso a los libros, pero inmediatamente se derrumba esta suposición por cuanto sabemos que a lo largo del país hay miles de bibliotecas públicas gratuitas que permiten el encuentro con los libros y con el conocimiento que en definitiva nos da la posibilidad de formarnos, generar nuevos pensamientos, nuestra propia opinión y desarrollarnos como personas. Parecería sencillo decir que los gobernantes buscan deliberadamente el desconocimiento y la pobreza de pensamiento del pueblo, que esto se "enseña" desde los primeros años de colegio, con la falta crónica de recursos a la que se ve sometida la educación desde que tengo memoria y un poco mas allá también y que entonces nada se puede hacer. Quisiera ver mejor este diorama, ver la otra imagen que se transparenta en este asunto. ¿No será que también el pueblo es cómplice de esta situación y le resulta cómoda la posición de víctima de las circunstancias y de ser llevado de las narices sin un criterio propio? Por aquello de echar culpas afuera, por aquello de "la culpa la tienen los padres" (es conocido el concepto de estado paternalista), por qué no hacemos lo que leí alguna vez por ahí: basta de echar la culpa a los padres por lo que hicieron con nosotros, veamos qué hacemos nosotros con eso que nos hicieron. Hacernos cargos de nuestra propia vida, asumir la responsabilidad de mejorarla, creando nuestros propios recursos. Los medios están al alcance, hay que tomarse el trabajo de hacerlo: bibliotecas públicas, libros prestados, amigos, parientes, librerías de viejos, Internet (tenemos la opción de imprimir), en la radio y la televisión también hay programas de cultura y tantos etcéteras que seguramente a vos que me estás leyendo se te ocurrirán. Como diría un amigo "tenemos la obligación de vivir", bueno que no sea nuestra vida sólo respirar automáticamente, sino ser concientes cada momento de que somos, de que estamos, y por que no aprovechar nuestro tiempo en algo tan sencillo y fascinante que es abrir un libro. A la vuelta de la tapa, la aventura nos espera.
DE NUESTRA COLECCIÓN DE RELATOS
Un cuento de "Diablo y el Fogonero"
EL RETORNO A COCHA
Por Abel Samir
Sara, ¡escúcheme bien, por favor querida! Lo que le voy a contar le va a parecer muy extraño y muy irreal, pero sólo es la pura verdad. Soy un hombre muy viejo, aunque usted que me está observando, piensa que no debo tener más de cuarenta años. Cuando escuche mi historia usted va a pensar que yo estoy bromeando, pero todo, absolutamente todo es cierto y puedo probarlo. Como le dije en Iquique, es una historia muy antigua que data de 5100 años atrás.Todo empezó en el pueblito de Cocha, cuando tenía cerca de veinte años. Allí vivía yo con mi madre, mis padres, que eran hermanos entre ellos y mis hermanos que eran hijos de mi madre y de las mujeres de mis padres. Parece un tanto complicado, pero en ese tiempo no existía en Cocha el concepto de familia que existe hoy en día. En realidad uno sabía quién era su progenitora, pero no quién era su progenitor. Cuando un hombre tomaba una mujer, ella automáticamente pasaba a ser la mujer de los hermanos de su hombre. Desde luego que en una familia había muchos niños y todos se consideraban hermanos. Erramos doce hermanos en mi familia, y yo era el segundo de ellos. Mis padres eran cuatro y las mujeres eran sólo tres, una de ellas, Kicha, era mi madre progenitora. Vivíamos fundamentalmente de la caza y de los frutos, que eran abundantes. Aunque usted no lo crea, Sara, este lugar que estamos contemplando ahora, totalmente desierto, estuvo lleno de vegetación. Había muchos animales silvestres, muchas aves que cantaban en los árboles. Había también muchos animales salvajes y peligrosos. El puma y el jaguar acechaban en nuestros bosques y nosotros, los hombres, éramos los encargados de mantenerlos a raya, para evitar que establecieran su redil cerca de nuestro pueblito. Teníamos abundancia de agua.Este relato empieza cuando ya estaba entrado el otoño. La vegetación ya se había vestido de colores alegres y el verdor cedía su lugar a los amarillos, los ocres y los naranjas. Un grupo de cazadores del pueblito había salido en busca de un jaguar, que le había dado muerte a una niña pequeña y eso no era tolerable según nuestras reglas. Habíamos rastreado sus huellas y lo habíamos localizado. Pero era un animal muy astuto y se había escondido entre las ramas frondosas de un árbol muy alto. Le lanzamos muchas flechas, pero ninguna le pudo herir, protegido como estaba por las ramas de aquel árbol. Entonces Moche -mi hermano mayor que hacía de líder del grupo de hombres-, preguntó si alguien tenía alguna idea de como hacer para que el jaguar se bajase del árbol. Se barajaron muchas ideas. Hubo los que propusieron hacerle guardia hasta que el hambre lo obligase a descender, pero era muy peligroso, ya que podía descender de noche y esos animales se mueven muy sigilosamente de noche. El humo podía ser una solución, pero existía el riesgo de un incendio. Entonces yo sugerí que alguien trepase y lo azuzase para obligarlo a descender. Todos me miraron asombrados. Seguro que muchos pensaron que yo estaba mal de la cabeza. Era una posibilidad factible, pero muy arriesgada y nadie se pronunció. Todas las miradas se fijaron en mi persona. Pero como yo era muy soberbio y orgulloso, no podía permitir que mi idea quedase sin respuesta. Me despojé de mi arco y de mis flechas. Cogí mi hacha de piedra -que era muy dura y aguzada- y me la apreté entre mis dientes. Armado de esa forma me di a la peligrosa tarea de trepar por aquel árbol tan hermoso y alto.Yo creo que el más asombrado de todos los espectadores fue el propio jaguar. Seguro que jamás había visto en su vida un humano que se atreviese a darle caza de esa forma. Allí arriba el jaguar era un rey, aun-que tenía la desventaja de su tamaño y de su peso, entre tantas ramas y hojas. Pero en cuanto estuve cerca de él transformé su sorpresa en pánico. La emprendí a hachazos y gritos guturales, que brotaban estridentemente de mi garganta, más que nada por el aumento considerable de la adrenalina, debido al temor y al odio que me producía la peligrosa bestia. El jaguar era un animal todavía joven e inexperto y no supo controlarse, de manera que perdió el equilibrio y cayó a tierra en medio de los hombres que lo ultimaron, después de una lucha encarnizada y fiera.Sara, su sonrisa desdeñosa me dice que no me cree un ápice de lo que yo le cuento. Le pido que tenga paciencia y no me interrumpa hasta que no termine mi relato. Cuando llegamos a «Cocha» cargando aquel precioso animal y los hombres contaron mi proeza, la gente se volcó sobre mí a abrazarme y felicitarme, como nunca antes lo habían hecho con otro miembro de nuestro pueblito. Me ofrecieron presentes, bebidas y comida en señal de amistad y de agradecimiento. Y lo más importante para mí fue que Mara, que siempre me había demostrado desprecio desde que éramos niños, se me acercó y me regaló un par de chalas que ella misma había hecho, con sus bellas manos, aquellas manos morenas y pequeñas que yo siempre había adorado. Con ese gesto, ella había roto con la frialdad que existía desde nuestra niñez, que se produjo cuando su hermano mayor me había dado una golpiza en su presencia, en una oportunidad en que traté de abrazarla. Una vez que la gente se cansó de festejarme, Mara me cogió de la mano y me condujo hasta aquí, esta gruta que no ha sido hecha por la mano del hombre. Claro está, que en aquella época no estaba al des-cubierto como ahora, sino que estaba toda cubierta de vegetación y nadie sabía de su existencia, excepto Mara. -¿Qué edad tiene usted Sara?- Ah, tiene dieciocho años. ¡Qué coincidencia! Ella también tenía dieciocho. Como yo le dije ayer allá en Iquique, existe un tremendo paralelo entre usted y Mara. No sólo que se parecen como dos gotas de agua, sino hasta en la edad. Bien, me doy cuenta que usted quiere que yo continúe con mi relato, aunque no me crea. Me parece que se está empezando a interesar, ¿no es así?Mara me condujo hasta esta gruta y me dejó que yo la besase y ella me correspondió con mucha pasión. Me dijo que ella quería ser mi mujer, pero solamente mía. Eso era romper con las reglas que eran tan atávicas, pero yo también la quería sólo para mí. Como usted comprenderá Sara, eso era algo nuevo para nosotros, debido a que estábamos acostumbrados a la idea de compartir la misma mujer, sin sentir los celos que son tan corrientes hoy en día. Allí nos dimos cuenta de que habíamos estado enamorados el uno del otro, desde hacía una eternidad. Ella no había tenido ningún otro hombre, a pesar de su edad -a los 18 una mujer era ya adulta y, lo usual, era que a los quince años una mujer ya fuese madre- ella se había conservado virgen para mí y durante todos esos años había estado esperando alguna oportunidad, que ocurriese algo para que fuese posible nuestra unión. Y el asunto del jaguar había venido tan propicia-mente. Yo le dije que la amaba y que la había amado desde siempre, que mi amor era infinito y se perdía en el tiempo y que en el fondo de mi corazón, sabía que ese día tenía que llegar.Desde aquella vez, nos encontrábamos en secreto en esta gruta, y yo postergaba el día en que oficialmente ella sería mi mujer para no compartirla con mis hermanos. Eso era algo feo, que si se hubiese sabido, me habría costado muy caro. Como usted sabe el amor es algo egoísta y uno no quiere compartir el objeto de su amor con nadie. Me transformé en un hombre orgulloso y me pavoneaba frente a todos. Todos creían que era sólo por mi hazaña, ya que no sospechaban de nuestros encuentros. No entendía que mi hazaña no sólo me traería felicidad, sino también, lo contrario, fue el comienzo de mi tragedia.Hacía días que habíamos visto una luz en el firmamento. Una luz parecida a la de un sol. El objeto luminoso se había situado a veces sobre nuestra aldea durante largo tiempo y a veces desaparecía, para volver de nuevo queriendo provocarnos. Por cierto que todo el mundo estaba atemorizado por ese fenómeno inexplicable, especialmente para una cultura tan antigua sin los conceptos de universo, planetas, gravedad, antigravedad y otros. Imagínese usted Sara, lo que podíamos pensar nosotros de ese extraño objeto. Ahora es más factible de imaginarse cualquier cosa, especialmente cuando uno sabe que existen los aviones y que el hombre vuela en el espacio y ya ha alcanzado la Luna. Bueno, como yo le dije Mara, ¡oh, perdón Sara! -perdóneme que la confunda con ella- todos estábamos atemorizados y a pesar de mi temeridad, yo también lo estaba. Entonces, el extraño objeto se posó sobre lo alto de esa colina, esa que usted ve allá. No la más alta, sino aquella, la que tiene una planicie en su tope. La aldea sólo quedaba a un kilómetro de la colina, yo creo que era allí, cerca de aquella hondonada, pero no estoy seguro, ¡todo es tan distinto ahora! Como usted comprende, me ubicaba por los árboles, los senderos y por la cocha, y nada de eso existe ahora. ¡Por favor no tenga lástima de mí!, durante muchos años he rumiado mi pena y ya he aceptado mi destino. El tiempo cicatriza todas las heridas y eso es cierto, sino, no podríamos sobrevivir. Perdone usted que todavía mis ojos lagrimeen.Buen, sigo con mi relato. El temor se había apoderado de la aldea y nadie se atrevía a alejarse de allí. Esperábamos que el objeto se fuese y nos dejase en paz, pero los días pasaban y él seguía allí, como esperando algo, tal vez un sacrificio, o algo por el estilo, pensábamos. Pero esa situación no podíamos aceptarla como algo permanente, ya que no se puede vivir como prisioneros en la aldea, sin la libertad de movimientos, a lo que estábamos acostumbrados. Había que hacer algo. Alguien propuso que era necesario ir y ver que era eso. -A lo mejor no es algo peligroso- dijo ese alguien. Lo más lógico era que solo fuese un hombre, para no arriesgar la vida de muchos, los que éramos necesarios para mantener a raya a las fieras y para defender a la aldea de las incursiones de nuestros enemigos. Como me había vuelto un ser soberbio y orgulloso, y quería a toda costa mantener el lugar que me había ganado con mi hazaña, me puse de pie y frente a todo el mundo, sin perder de vista a Mara, dije que yo no tenía miedo -aunque por dentro no era así- y que estaba dispuesto a ir solo y acercarme a ver si el objeto entrañaba algún peligro. Si era algo así como un sol chico, a lo mejor podíamos obtener algún beneficio, o era algún Dios, quién sabe -dije yo- en ninguna forma convencido de mis propias palabras.Me armé con mi arco y flechas, una lanza y mi hacha. Kicha me tomó de las manos y me deseó que la suerte me acompañase. La vista de mi querida Mara estaba fija en mis ojos y yo le dije a través de ellos todo lo que yo sentía por ella. Los hombres estaban silenciosos. Nadie de ellos se pronunció porque los hombres no mostraban sus sentimientos frente a la gente. Eso sólo lo podían hacer las mujeres y los niños pequeños. Me tuve que armar de una fuerte dosis de valor para emprender la marcha. Sabía que los hombres me veían salir de allí con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Alivio por no tener que arriesgar el pellejo, envidia por lo que la gente sentía por mí y una suerte de orgullo de ser mis amigos o mis hermanos. Escalé la colina sin gran dificultad. Allí no había mucha vegetación, ya que como usted puede apreciar, el terreno es muy pedregoso. Cuando llegué al tope me enfrenté con el extraño objeto. Era tan grande que me dejó estupefacto. Estaba parado sobre cinco patas cuyo largo era mayor que tres hombres parados sobre sus hombros. En ese momento no despedía ninguna luz y no había señales de seres vivientes. Piense usted Sara, que cuando uno nunca ha visto una maquinaria, un automóvil o un avión, ver ese extraño objeto volador era una experiencia aterrante. ¿Qué fue lo que pensé yo? ¡Imagínese! Yo no tenía parámetros para medir o comparar. Yo le diré lo que pensé. Pues nada. Tal vez, pensé, que era algo enviado por nuestro Dios, porque nosotros creíamos en la existencia de un gran espíritu que vivía en lo alto de los árboles. Aparte de esa pobre explicación, no tenía ni la menor idea de lo que pudiese ser. ¡Que podía yo decirles a los demás, cuando volviese a la aldea! Que era más largo que el árbol más alto que jamás habíamos visto. Que era redondo como la luna y que la consistencia era tan dura como la roca y, además, muy brillante y pulido. No, no me habrían entendido, o no me habrían creído. Piense usted que no conocíamos ni los metales. Me acerqué y lo toqué. Era duro y helado. Lo golpeé con mi hacha hasta que ésta se hizo trizas, pero al objeto no le pasó nada. Había seres vivientes en ese objeto. Eran unos seres parecidos a nosotros. Sólo que sus piernas y brazos son más delgados y de cabezas mayor que las nuestras. La estatura de ellos y, al principio, pensé que se trataba de un grupo de niños. Además, son totalmente lampiños.Me quedé paralizado por el temor y pensé emplear mi lanza, pero no fue necesario. Por sus gestos entendí que no pensaban atacarme, ni hacerme daño. No entendía nada de lo que hablaban, era una lengua totalmente diferente de las lenguas indígenas que yo conocía. -tampoco conocía el castellano, lo aprendí posteriormente para poder comunicarme con la gente de acá- después, se comunicaron conmigo por intermedio de la telepatía y me pude enterar de que ellos no habían venido a hacernos daño. No les interesaba ni robarnos nuestras mujeres, ni nuestros enseres. Me dijeron que sus fines eran totalmente pacíficos. Me convidaron a subir al objeto volador y me preguntaron si yo estaba dispuesto a acompañarlos a un viaje largo. Yo acepté, pensando que se trataba de algunas horas o de un día, pero no más. En realidad fue un malentendido. Sí, yo el muy tonto acepté, aunque a veces pienso que gané mucho con mi decisión. Pensé que mi vida estaba predestinada por los dioses desde hacía mucho y todo tenía que ocurrir como ocurrió; ahora ya no creo en eso. Si fue un error querer demostrar ser el más valiente, ahora no estoy seguro. Tal vez, nunca podré saberlo porque todo es relativo en la vida. No existen las verdades absolutas, solamente las relativas. El mal completo no existe, como tampoco existe el bien sin una dosis de mal. Diría que perdí y que también gané. Durante muchos años me acongojé de mi Mara y me preguntaba si seguiría viviendo. No podía ser feliz. Su recuerdo me inundaba hasta ahogarme. Viajamos hibernados a un planeta de la estrella, que aquí en la tierra, se conoce con el nombre de Bernard. Felizmente no hay plasma de anti-materia entre nuestros dos sistemas solares, de otra forma nos habríamos desintegrados durante ese viaje. Como viajamos a una velocidad muy cercana a la de la luz -un viaje que toma once años de ida y vuelta-, el tiempo casi se detuvo para nosotros y sólo envejecí unos años, mientras que aquí en la Tierra transcurrió toda una eternidad. ¡Increíble! ¿No es cierto? Yo no experimenté nada con el viaje. Dormí todo el tiempo hasta que entramos en la atmósfera del planeta Xytar. ¡Imagínese Sara cual no sería mi sorpresa de llegar hasta allí! Las ciudades de ellos son mucho más modernas que cualesquiera de las de la tierra. Y sus ciudades están construidas bajo tierra para defenderse de las radiaciones del cosmos. Ocupan los espejos para llevar la luz al interior de sus construcciones subterráneas. Y todo es mucho más racional y limpio. Sin una atmósfera contaminada como la nuestra. Sin la amenaza constante de guerras nucleares como aquí, ya que allí no hay países enemigos. Ellos se han unido en una sola nación, en un solo pueblo y viven en paz desde hace miles de siglos. Es una sociedad en la que ya no existen las clases sociales. Todos son trabajadores y tienen muchas actividades. Viven en una sociedad de gran armonía, aunque también hay momentos de desorden interno, pero no llegan sus contradicciones a ser antagónicas. Esa gente es verdadera-mente libre. Se preocupan de la naturaleza y de los animales. Se dedican a las artes y a todo lo que es la cultura universal. Los niños nunca reciben maltratos como en la Tierra. Y muy importante, Sara, están preocupados de la vida en nuestro planeta. Ellos dicen que nuestro futuro es muy incierto, que en algunos centenares de años no se va a poder vivir en la Tierra. Dicen que la sociedad que hemos creado está psíquicamente enferma. Que estamos destruyéndonos a nosotros mismos. Que nuestra enfermedad nos lleva a utilizar la violencia para imponer el egoísmo de las clases dominantes; que destruimos y depredamos irracionalmente, sin preocuparnos de las generaciones del futuro. Todo lo que es más importante para la conservación de la vida se destruye sistemáticamente. Los bosques, los mares y la atmósfera. Y la vida aunque existe en muchas partes de este Universo, no existe en todos los rincones, porque las condiciones para que se desarrolle son muy especiales. La vida, Sara, se traslada de un lugar a otro. Los cometas son verdaderas máquinas de siembra de la vida. Sólo se desarrolla cuando hay condiciones favorables, entonces se establece y evoluciona, de lo contrario muere. La vida no es el resultado de la transformación de la materia inerte en materia orgánica. Es más sencillo: ella ha existido siempre. Difícil de entender, ¿no?Sara, aunque usted no lo crea, este desierto fue un lugar tan bello y lleno de vida, ahora sólo piedras, arena y sal.En el planeta Xytar me eduqué. Soy médico endocrinólogo. Todo se lo debo a ellos, que me trataron con respeto y consideración, y que supieron evaluar mi inteligencia. Podría vivir aquí y ayudar, pero tendría que pasar por grandes dificultades. No tengo ninguna nacionalidad. No pertenezco a ningún país. No he nacido en ninguna parte. No tengo familiares, ni amigos del pasado. Nadie existe ya. Y no me gusta el sistema, la sociedad irracional que aquí existe. Y si todo eso fuese superable, ¿de qué serviría? Nada, ni nadie parece poder cambiar el curso de la historia que se avecina y que la humanidad tiene apuro en acelerar su propia destrucción y del mundo en que viven. Las materias primas se van tirando en producir cosas innecesarias. La gente piensa sólo en sí misma y el egoísmo se ha transformado en una institución universal. No puedo vivir con estos valores, y es por eso que retorno a Xytar. Me voy con un tremendo sentimiento de congoja, pero estoy tranquilo y seguro de mi decisión. Los hijos que yo tenga quiero que vivan en un mundo mejor. Pero, tengo un enorme problema. No quiero vivir sin una compañera y no puedo procrear con ellos, debido a que no somos iguales. Nuestros cromosomas son diferentes. Por eso le pedí a usted que fuese mi esposa y me acompañase en el viaje más largo y fantástico que usted podría imaginarse. Y usted que creyó que estaba bromeando cuando le dije que yo no era un hombre de este tiempo. Pero querida Sara, observe eso que se está hacer-cando allá en el cielo, ese objeto circular que ahora se mueve en forma de zigzag, lo ve, ¿no es cierto? Son ellos que vienen a buscarme a la hora precisa. Su reloj de pulsera debe estar marcando, con toda seguridad, las 11 de la mañana en punto.
No queremos ser simples espectadores
Estas semanas que vienen –como todos saben-, la conciencia del mundo se trasladará al fanatismo mundialista. Seguramente unos pocos menos nos leerán, pero... nos queda el consuelo, que a Dan Brown tampoco. Su revuelo también mundialista fue alimentado con incontables lectores pasivos y variadas polémicas. Fue como un furor como el que ahora se viene, sólo con relación a un libro y a su lectura, que apelando al morbo conspirador del autor y al público masivo y centrado en el chivo expiatorio del genio de Da Vinci, logró algunos objetivos: especialmente lograr vender millones de copias. ¿Será sepultado en el olvido por el Mundial de Alemania? Esperemos que no. No por el libro, sino por el interés de la gente por la lectura, por el análisis y la discusión de los temas propuestos, lo que de alguna manera no es poco. Quizás –como algunos piensan-, algo que es bastante especial para este tiempo tan alicaído y superficial.
Pero decíamos que a pesar de todo "la conciencia universal" ira, indefectiblemente, detrás de la pelota de cuero. Qué ya no es ni de trapo, ni de cuero, ni poética. Y del armazón mediático globalizante y del conocido gansterismo de los organizadores de un evento comercial que poco y nada tiene de deportivo. Porque algo como este Mundial de Fútbol también tiene que ver con la literatura. Deténganse a pensar –el lector- en aquello que nos enseñaron algunos textos sobre los intentos totalitarios mundialistas y entenderán el neologismo significante de "globalizante". También piensen en lo que nos enseñaron las magnificas novelas policiales (las del género negro), y seguramente recordaremos la catadura moral y la perversidad de quienes siempre están detrás de estos deportes masivos. ¿Recuerdan?
No hay héroes ni adelante ni detrás de esos deportes convertidos en espectáculos de masas: sólo intereses y víctimas.
No significa esto que no nos guste el juego. Jugar al fútbol, en aquellos tiempos de la niñez perdida, tenía tanta magia y poesía como la que podemos encontrar en alguna novela del maestro Soriano, en dónde –al juego y al verdadero espíritu deportivo- se antepone siempre esta visión implacable ante la brutal realidad de los intereses de quienes se mueven en las sombras generando la fiebre y el fanatismo mundialista.
Y jugar nos gustaba tanto...
Quizás porque éramos protagonistas de un sueño y ahora sólo nos dejan lugar para ser espectadores de una ilusión. Y ya sabemos como terminan las ilusiones. Alguien me recordaba (el que yo era antes) que poder marcar un gol era un fastuoso enigma a resolver. Aquello no significaba otra cosa que ser protagonista de ese desafío. Pero bueno, eso ya pasó... Porque después, como siempre, vino la vida y siguió su curso y aquí estamos. Pero sabemos, eso sí, que no queremos ser simples espectadores.
Sería bueno aclarar que nos justa jugar (a muchas cosas y también al fútbol) y nos disgusta ser espectadores obligados por el totalitarismo mediático. Comprendemos que esto no es nuevo. A los antiguos griegos, por ejemplo, también le pasó. Mientras unos pocos pensaban, estudiaban, y descubrían pavadas tales como las leyes para entender la física, la matemática, la política, el arte y la literatura, la mayoría disfrutaba moliéndose a palos en los juegos olímpicos. Cuestión de fisiología podríamos decir ahora. A mayor actividad física más endorfinas en sangre (sustancias químicas que causan placer momentáneo). Esto nos permitió llegar al presente como una especie única. Una especia humana que puede comprender el funcionamiento de una estrella a miles de millones de kilómetros, o apreciar que en un buen libro existe algo más que un reflejo de la vida. Que nuestra imaginación adiestrada en la lectura nos puede llevar más allá de la estrella más lejana.
Reconocemos que una lectura no es todo. Que algunas veces puede no ser placentera en sí misma, pero sabemos que siempre nos deja algún nuevo conocimiento y la tranquilidad socarrona de que aprendimos algo que otros aún no saben. Y esto también es jugar, tan mágicamente como en la infancia perdida, tratando de convertir aquel gol imposible; asunto que nos consta, desde hace ya mucho tiempo, ningún espectador pasivo y adocenado puede lograr por sí mismo.
Se hablará durante este tiempo, como dijo un amigo, un lenguaje incomprensible para él y para muchos otros que no son una evidente mayoría –pero seguiremos en la nuestra-, simplemente porque nos negamos a la pasividad y apostamos por el protagonismo. (Juan Bazán)
DE QUIENES OPINAN Y REFLEXIONAN
En referencia a uno de los temas tratados en la columna sobre "Los Misterios de la Lectura" de la semana anterior, nuestra colaboradora Marcela Móline, nos envió estas líneas que sirven para detenerse y reflexionar nuevamente en el asunto.
¿Se detuvieron un minuto a leer las estadísticas de lo poco que lee la gente? Quedé impactada, lo confieso. Lo primero que pensé para justificar es que la falta de dinero o posibilidades limita la compra o el acceso a los libros, pero inmediatamente se derrumba esta suposición por cuanto sabemos que a lo largo del país hay miles de bibliotecas públicas gratuitas que permiten el encuentro con los libros y con el conocimiento que en definitiva nos da la posibilidad de formarnos, generar nuevos pensamientos, nuestra propia opinión y desarrollarnos como personas. Parecería sencillo decir que los gobernantes buscan deliberadamente el desconocimiento y la pobreza de pensamiento del pueblo, que esto se "enseña" desde los primeros años de colegio, con la falta crónica de recursos a la que se ve sometida la educación desde que tengo memoria y un poco mas allá también y que entonces nada se puede hacer. Quisiera ver mejor este diorama, ver la otra imagen que se transparenta en este asunto. ¿No será que también el pueblo es cómplice de esta situación y le resulta cómoda la posición de víctima de las circunstancias y de ser llevado de las narices sin un criterio propio? Por aquello de echar culpas afuera, por aquello de "la culpa la tienen los padres" (es conocido el concepto de estado paternalista), por qué no hacemos lo que leí alguna vez por ahí: basta de echar la culpa a los padres por lo que hicieron con nosotros, veamos qué hacemos nosotros con eso que nos hicieron. Hacernos cargos de nuestra propia vida, asumir la responsabilidad de mejorarla, creando nuestros propios recursos. Los medios están al alcance, hay que tomarse el trabajo de hacerlo: bibliotecas públicas, libros prestados, amigos, parientes, librerías de viejos, Internet (tenemos la opción de imprimir), en la radio y la televisión también hay programas de cultura y tantos etcéteras que seguramente a vos que me estás leyendo se te ocurrirán. Como diría un amigo "tenemos la obligación de vivir", bueno que no sea nuestra vida sólo respirar automáticamente, sino ser concientes cada momento de que somos, de que estamos, y por que no aprovechar nuestro tiempo en algo tan sencillo y fascinante que es abrir un libro. A la vuelta de la tapa, la aventura nos espera.
DE NUESTRA COLECCIÓN DE RELATOS
Un cuento de "Diablo y el Fogonero"
EL RETORNO A COCHA
Por Abel Samir
Sara, ¡escúcheme bien, por favor querida! Lo que le voy a contar le va a parecer muy extraño y muy irreal, pero sólo es la pura verdad. Soy un hombre muy viejo, aunque usted que me está observando, piensa que no debo tener más de cuarenta años. Cuando escuche mi historia usted va a pensar que yo estoy bromeando, pero todo, absolutamente todo es cierto y puedo probarlo. Como le dije en Iquique, es una historia muy antigua que data de 5100 años atrás.Todo empezó en el pueblito de Cocha, cuando tenía cerca de veinte años. Allí vivía yo con mi madre, mis padres, que eran hermanos entre ellos y mis hermanos que eran hijos de mi madre y de las mujeres de mis padres. Parece un tanto complicado, pero en ese tiempo no existía en Cocha el concepto de familia que existe hoy en día. En realidad uno sabía quién era su progenitora, pero no quién era su progenitor. Cuando un hombre tomaba una mujer, ella automáticamente pasaba a ser la mujer de los hermanos de su hombre. Desde luego que en una familia había muchos niños y todos se consideraban hermanos. Erramos doce hermanos en mi familia, y yo era el segundo de ellos. Mis padres eran cuatro y las mujeres eran sólo tres, una de ellas, Kicha, era mi madre progenitora. Vivíamos fundamentalmente de la caza y de los frutos, que eran abundantes. Aunque usted no lo crea, Sara, este lugar que estamos contemplando ahora, totalmente desierto, estuvo lleno de vegetación. Había muchos animales silvestres, muchas aves que cantaban en los árboles. Había también muchos animales salvajes y peligrosos. El puma y el jaguar acechaban en nuestros bosques y nosotros, los hombres, éramos los encargados de mantenerlos a raya, para evitar que establecieran su redil cerca de nuestro pueblito. Teníamos abundancia de agua.Este relato empieza cuando ya estaba entrado el otoño. La vegetación ya se había vestido de colores alegres y el verdor cedía su lugar a los amarillos, los ocres y los naranjas. Un grupo de cazadores del pueblito había salido en busca de un jaguar, que le había dado muerte a una niña pequeña y eso no era tolerable según nuestras reglas. Habíamos rastreado sus huellas y lo habíamos localizado. Pero era un animal muy astuto y se había escondido entre las ramas frondosas de un árbol muy alto. Le lanzamos muchas flechas, pero ninguna le pudo herir, protegido como estaba por las ramas de aquel árbol. Entonces Moche -mi hermano mayor que hacía de líder del grupo de hombres-, preguntó si alguien tenía alguna idea de como hacer para que el jaguar se bajase del árbol. Se barajaron muchas ideas. Hubo los que propusieron hacerle guardia hasta que el hambre lo obligase a descender, pero era muy peligroso, ya que podía descender de noche y esos animales se mueven muy sigilosamente de noche. El humo podía ser una solución, pero existía el riesgo de un incendio. Entonces yo sugerí que alguien trepase y lo azuzase para obligarlo a descender. Todos me miraron asombrados. Seguro que muchos pensaron que yo estaba mal de la cabeza. Era una posibilidad factible, pero muy arriesgada y nadie se pronunció. Todas las miradas se fijaron en mi persona. Pero como yo era muy soberbio y orgulloso, no podía permitir que mi idea quedase sin respuesta. Me despojé de mi arco y de mis flechas. Cogí mi hacha de piedra -que era muy dura y aguzada- y me la apreté entre mis dientes. Armado de esa forma me di a la peligrosa tarea de trepar por aquel árbol tan hermoso y alto.Yo creo que el más asombrado de todos los espectadores fue el propio jaguar. Seguro que jamás había visto en su vida un humano que se atreviese a darle caza de esa forma. Allí arriba el jaguar era un rey, aun-que tenía la desventaja de su tamaño y de su peso, entre tantas ramas y hojas. Pero en cuanto estuve cerca de él transformé su sorpresa en pánico. La emprendí a hachazos y gritos guturales, que brotaban estridentemente de mi garganta, más que nada por el aumento considerable de la adrenalina, debido al temor y al odio que me producía la peligrosa bestia. El jaguar era un animal todavía joven e inexperto y no supo controlarse, de manera que perdió el equilibrio y cayó a tierra en medio de los hombres que lo ultimaron, después de una lucha encarnizada y fiera.Sara, su sonrisa desdeñosa me dice que no me cree un ápice de lo que yo le cuento. Le pido que tenga paciencia y no me interrumpa hasta que no termine mi relato. Cuando llegamos a «Cocha» cargando aquel precioso animal y los hombres contaron mi proeza, la gente se volcó sobre mí a abrazarme y felicitarme, como nunca antes lo habían hecho con otro miembro de nuestro pueblito. Me ofrecieron presentes, bebidas y comida en señal de amistad y de agradecimiento. Y lo más importante para mí fue que Mara, que siempre me había demostrado desprecio desde que éramos niños, se me acercó y me regaló un par de chalas que ella misma había hecho, con sus bellas manos, aquellas manos morenas y pequeñas que yo siempre había adorado. Con ese gesto, ella había roto con la frialdad que existía desde nuestra niñez, que se produjo cuando su hermano mayor me había dado una golpiza en su presencia, en una oportunidad en que traté de abrazarla. Una vez que la gente se cansó de festejarme, Mara me cogió de la mano y me condujo hasta aquí, esta gruta que no ha sido hecha por la mano del hombre. Claro está, que en aquella época no estaba al des-cubierto como ahora, sino que estaba toda cubierta de vegetación y nadie sabía de su existencia, excepto Mara. -¿Qué edad tiene usted Sara?- Ah, tiene dieciocho años. ¡Qué coincidencia! Ella también tenía dieciocho. Como yo le dije ayer allá en Iquique, existe un tremendo paralelo entre usted y Mara. No sólo que se parecen como dos gotas de agua, sino hasta en la edad. Bien, me doy cuenta que usted quiere que yo continúe con mi relato, aunque no me crea. Me parece que se está empezando a interesar, ¿no es así?Mara me condujo hasta esta gruta y me dejó que yo la besase y ella me correspondió con mucha pasión. Me dijo que ella quería ser mi mujer, pero solamente mía. Eso era romper con las reglas que eran tan atávicas, pero yo también la quería sólo para mí. Como usted comprenderá Sara, eso era algo nuevo para nosotros, debido a que estábamos acostumbrados a la idea de compartir la misma mujer, sin sentir los celos que son tan corrientes hoy en día. Allí nos dimos cuenta de que habíamos estado enamorados el uno del otro, desde hacía una eternidad. Ella no había tenido ningún otro hombre, a pesar de su edad -a los 18 una mujer era ya adulta y, lo usual, era que a los quince años una mujer ya fuese madre- ella se había conservado virgen para mí y durante todos esos años había estado esperando alguna oportunidad, que ocurriese algo para que fuese posible nuestra unión. Y el asunto del jaguar había venido tan propicia-mente. Yo le dije que la amaba y que la había amado desde siempre, que mi amor era infinito y se perdía en el tiempo y que en el fondo de mi corazón, sabía que ese día tenía que llegar.Desde aquella vez, nos encontrábamos en secreto en esta gruta, y yo postergaba el día en que oficialmente ella sería mi mujer para no compartirla con mis hermanos. Eso era algo feo, que si se hubiese sabido, me habría costado muy caro. Como usted sabe el amor es algo egoísta y uno no quiere compartir el objeto de su amor con nadie. Me transformé en un hombre orgulloso y me pavoneaba frente a todos. Todos creían que era sólo por mi hazaña, ya que no sospechaban de nuestros encuentros. No entendía que mi hazaña no sólo me traería felicidad, sino también, lo contrario, fue el comienzo de mi tragedia.Hacía días que habíamos visto una luz en el firmamento. Una luz parecida a la de un sol. El objeto luminoso se había situado a veces sobre nuestra aldea durante largo tiempo y a veces desaparecía, para volver de nuevo queriendo provocarnos. Por cierto que todo el mundo estaba atemorizado por ese fenómeno inexplicable, especialmente para una cultura tan antigua sin los conceptos de universo, planetas, gravedad, antigravedad y otros. Imagínese usted Sara, lo que podíamos pensar nosotros de ese extraño objeto. Ahora es más factible de imaginarse cualquier cosa, especialmente cuando uno sabe que existen los aviones y que el hombre vuela en el espacio y ya ha alcanzado la Luna. Bueno, como yo le dije Mara, ¡oh, perdón Sara! -perdóneme que la confunda con ella- todos estábamos atemorizados y a pesar de mi temeridad, yo también lo estaba. Entonces, el extraño objeto se posó sobre lo alto de esa colina, esa que usted ve allá. No la más alta, sino aquella, la que tiene una planicie en su tope. La aldea sólo quedaba a un kilómetro de la colina, yo creo que era allí, cerca de aquella hondonada, pero no estoy seguro, ¡todo es tan distinto ahora! Como usted comprende, me ubicaba por los árboles, los senderos y por la cocha, y nada de eso existe ahora. ¡Por favor no tenga lástima de mí!, durante muchos años he rumiado mi pena y ya he aceptado mi destino. El tiempo cicatriza todas las heridas y eso es cierto, sino, no podríamos sobrevivir. Perdone usted que todavía mis ojos lagrimeen.Buen, sigo con mi relato. El temor se había apoderado de la aldea y nadie se atrevía a alejarse de allí. Esperábamos que el objeto se fuese y nos dejase en paz, pero los días pasaban y él seguía allí, como esperando algo, tal vez un sacrificio, o algo por el estilo, pensábamos. Pero esa situación no podíamos aceptarla como algo permanente, ya que no se puede vivir como prisioneros en la aldea, sin la libertad de movimientos, a lo que estábamos acostumbrados. Había que hacer algo. Alguien propuso que era necesario ir y ver que era eso. -A lo mejor no es algo peligroso- dijo ese alguien. Lo más lógico era que solo fuese un hombre, para no arriesgar la vida de muchos, los que éramos necesarios para mantener a raya a las fieras y para defender a la aldea de las incursiones de nuestros enemigos. Como me había vuelto un ser soberbio y orgulloso, y quería a toda costa mantener el lugar que me había ganado con mi hazaña, me puse de pie y frente a todo el mundo, sin perder de vista a Mara, dije que yo no tenía miedo -aunque por dentro no era así- y que estaba dispuesto a ir solo y acercarme a ver si el objeto entrañaba algún peligro. Si era algo así como un sol chico, a lo mejor podíamos obtener algún beneficio, o era algún Dios, quién sabe -dije yo- en ninguna forma convencido de mis propias palabras.Me armé con mi arco y flechas, una lanza y mi hacha. Kicha me tomó de las manos y me deseó que la suerte me acompañase. La vista de mi querida Mara estaba fija en mis ojos y yo le dije a través de ellos todo lo que yo sentía por ella. Los hombres estaban silenciosos. Nadie de ellos se pronunció porque los hombres no mostraban sus sentimientos frente a la gente. Eso sólo lo podían hacer las mujeres y los niños pequeños. Me tuve que armar de una fuerte dosis de valor para emprender la marcha. Sabía que los hombres me veían salir de allí con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Alivio por no tener que arriesgar el pellejo, envidia por lo que la gente sentía por mí y una suerte de orgullo de ser mis amigos o mis hermanos. Escalé la colina sin gran dificultad. Allí no había mucha vegetación, ya que como usted puede apreciar, el terreno es muy pedregoso. Cuando llegué al tope me enfrenté con el extraño objeto. Era tan grande que me dejó estupefacto. Estaba parado sobre cinco patas cuyo largo era mayor que tres hombres parados sobre sus hombros. En ese momento no despedía ninguna luz y no había señales de seres vivientes. Piense usted Sara, que cuando uno nunca ha visto una maquinaria, un automóvil o un avión, ver ese extraño objeto volador era una experiencia aterrante. ¿Qué fue lo que pensé yo? ¡Imagínese! Yo no tenía parámetros para medir o comparar. Yo le diré lo que pensé. Pues nada. Tal vez, pensé, que era algo enviado por nuestro Dios, porque nosotros creíamos en la existencia de un gran espíritu que vivía en lo alto de los árboles. Aparte de esa pobre explicación, no tenía ni la menor idea de lo que pudiese ser. ¡Que podía yo decirles a los demás, cuando volviese a la aldea! Que era más largo que el árbol más alto que jamás habíamos visto. Que era redondo como la luna y que la consistencia era tan dura como la roca y, además, muy brillante y pulido. No, no me habrían entendido, o no me habrían creído. Piense usted que no conocíamos ni los metales. Me acerqué y lo toqué. Era duro y helado. Lo golpeé con mi hacha hasta que ésta se hizo trizas, pero al objeto no le pasó nada. Había seres vivientes en ese objeto. Eran unos seres parecidos a nosotros. Sólo que sus piernas y brazos son más delgados y de cabezas mayor que las nuestras. La estatura de ellos y, al principio, pensé que se trataba de un grupo de niños. Además, son totalmente lampiños.Me quedé paralizado por el temor y pensé emplear mi lanza, pero no fue necesario. Por sus gestos entendí que no pensaban atacarme, ni hacerme daño. No entendía nada de lo que hablaban, era una lengua totalmente diferente de las lenguas indígenas que yo conocía. -tampoco conocía el castellano, lo aprendí posteriormente para poder comunicarme con la gente de acá- después, se comunicaron conmigo por intermedio de la telepatía y me pude enterar de que ellos no habían venido a hacernos daño. No les interesaba ni robarnos nuestras mujeres, ni nuestros enseres. Me dijeron que sus fines eran totalmente pacíficos. Me convidaron a subir al objeto volador y me preguntaron si yo estaba dispuesto a acompañarlos a un viaje largo. Yo acepté, pensando que se trataba de algunas horas o de un día, pero no más. En realidad fue un malentendido. Sí, yo el muy tonto acepté, aunque a veces pienso que gané mucho con mi decisión. Pensé que mi vida estaba predestinada por los dioses desde hacía mucho y todo tenía que ocurrir como ocurrió; ahora ya no creo en eso. Si fue un error querer demostrar ser el más valiente, ahora no estoy seguro. Tal vez, nunca podré saberlo porque todo es relativo en la vida. No existen las verdades absolutas, solamente las relativas. El mal completo no existe, como tampoco existe el bien sin una dosis de mal. Diría que perdí y que también gané. Durante muchos años me acongojé de mi Mara y me preguntaba si seguiría viviendo. No podía ser feliz. Su recuerdo me inundaba hasta ahogarme. Viajamos hibernados a un planeta de la estrella, que aquí en la tierra, se conoce con el nombre de Bernard. Felizmente no hay plasma de anti-materia entre nuestros dos sistemas solares, de otra forma nos habríamos desintegrados durante ese viaje. Como viajamos a una velocidad muy cercana a la de la luz -un viaje que toma once años de ida y vuelta-, el tiempo casi se detuvo para nosotros y sólo envejecí unos años, mientras que aquí en la Tierra transcurrió toda una eternidad. ¡Increíble! ¿No es cierto? Yo no experimenté nada con el viaje. Dormí todo el tiempo hasta que entramos en la atmósfera del planeta Xytar. ¡Imagínese Sara cual no sería mi sorpresa de llegar hasta allí! Las ciudades de ellos son mucho más modernas que cualesquiera de las de la tierra. Y sus ciudades están construidas bajo tierra para defenderse de las radiaciones del cosmos. Ocupan los espejos para llevar la luz al interior de sus construcciones subterráneas. Y todo es mucho más racional y limpio. Sin una atmósfera contaminada como la nuestra. Sin la amenaza constante de guerras nucleares como aquí, ya que allí no hay países enemigos. Ellos se han unido en una sola nación, en un solo pueblo y viven en paz desde hace miles de siglos. Es una sociedad en la que ya no existen las clases sociales. Todos son trabajadores y tienen muchas actividades. Viven en una sociedad de gran armonía, aunque también hay momentos de desorden interno, pero no llegan sus contradicciones a ser antagónicas. Esa gente es verdadera-mente libre. Se preocupan de la naturaleza y de los animales. Se dedican a las artes y a todo lo que es la cultura universal. Los niños nunca reciben maltratos como en la Tierra. Y muy importante, Sara, están preocupados de la vida en nuestro planeta. Ellos dicen que nuestro futuro es muy incierto, que en algunos centenares de años no se va a poder vivir en la Tierra. Dicen que la sociedad que hemos creado está psíquicamente enferma. Que estamos destruyéndonos a nosotros mismos. Que nuestra enfermedad nos lleva a utilizar la violencia para imponer el egoísmo de las clases dominantes; que destruimos y depredamos irracionalmente, sin preocuparnos de las generaciones del futuro. Todo lo que es más importante para la conservación de la vida se destruye sistemáticamente. Los bosques, los mares y la atmósfera. Y la vida aunque existe en muchas partes de este Universo, no existe en todos los rincones, porque las condiciones para que se desarrolle son muy especiales. La vida, Sara, se traslada de un lugar a otro. Los cometas son verdaderas máquinas de siembra de la vida. Sólo se desarrolla cuando hay condiciones favorables, entonces se establece y evoluciona, de lo contrario muere. La vida no es el resultado de la transformación de la materia inerte en materia orgánica. Es más sencillo: ella ha existido siempre. Difícil de entender, ¿no?Sara, aunque usted no lo crea, este desierto fue un lugar tan bello y lleno de vida, ahora sólo piedras, arena y sal.En el planeta Xytar me eduqué. Soy médico endocrinólogo. Todo se lo debo a ellos, que me trataron con respeto y consideración, y que supieron evaluar mi inteligencia. Podría vivir aquí y ayudar, pero tendría que pasar por grandes dificultades. No tengo ninguna nacionalidad. No pertenezco a ningún país. No he nacido en ninguna parte. No tengo familiares, ni amigos del pasado. Nadie existe ya. Y no me gusta el sistema, la sociedad irracional que aquí existe. Y si todo eso fuese superable, ¿de qué serviría? Nada, ni nadie parece poder cambiar el curso de la historia que se avecina y que la humanidad tiene apuro en acelerar su propia destrucción y del mundo en que viven. Las materias primas se van tirando en producir cosas innecesarias. La gente piensa sólo en sí misma y el egoísmo se ha transformado en una institución universal. No puedo vivir con estos valores, y es por eso que retorno a Xytar. Me voy con un tremendo sentimiento de congoja, pero estoy tranquilo y seguro de mi decisión. Los hijos que yo tenga quiero que vivan en un mundo mejor. Pero, tengo un enorme problema. No quiero vivir sin una compañera y no puedo procrear con ellos, debido a que no somos iguales. Nuestros cromosomas son diferentes. Por eso le pedí a usted que fuese mi esposa y me acompañase en el viaje más largo y fantástico que usted podría imaginarse. Y usted que creyó que estaba bromeando cuando le dije que yo no era un hombre de este tiempo. Pero querida Sara, observe eso que se está hacer-cando allá en el cielo, ese objeto circular que ahora se mueve en forma de zigzag, lo ve, ¿no es cierto? Son ellos que vienen a buscarme a la hora precisa. Su reloj de pulsera debe estar marcando, con toda seguridad, las 11 de la mañana en punto.
junio 05, 2006
SEMANA DEL 04-06 AL 11-06 DE 2006
DE NUESTROS ARCHIVOS
BORGEANAS: Un estudio de la entonación narrativa
de El Aleph en la obra de J.L. Borges, la Web y el presente de un Universo contradictorio.
Elena Águila, profesora del Department of Modern Foreign Languages and Literatures de la Boston University nos ha permitido usar y acercarnos a un extenso trabajo –de su autoría- sobre El Aleph en la obra de Borges. En el mismo, la investigadora analiza, un aspecto sustancial y nunca visto sobre este relato que hoy pertenece a la literatura universal y en donde muchos han creído ver una premonición borgeana sobre la realidad que hoy está representada por la globalización y la Web.
Elena comenta: "Si hubiera que elegir una imagen que sintetizara la obra de Borges, ésta no sería, como muchos podrían suponer, el "laberinto" sino el Aleph. Esto fue señalado por Alberto Manguel en una conferencia en Boston University (otoño, 98). Luego mi personal recorrido por la obra de Borges me hace estar de acuerdo con esta afirmación."
En esta búsqueda de la escritura del Aleph la investigadora de detiene especialmente en el examen de las enumeraciones, recurso que se reitera en relatos y ensayos de Borges, cuando de "narrar" el Aleph se trata. Parafraseando la tan citada frase borgeana, se podría decir que quizá la obra de Borges es "la historia de la diversa entonación de algunas metáforas". "Me interesa –señala-, la diversa "entonación" con que la ¿metáfora? del Aleph aparece en distintos textos borgeanos (y el examen de las enumeraciones, pienso, puede darnos algunas claves para leer esas entonaciones)." Reflexionar acerca de estas distintas entonaciones, le permitirá a la autora, apuntar algunas notas en torno a la filiación (o no) de Borges a la posmodernidad.
Se trata de una lectura (una más) de El Aleph (cuento publicado el año 1949, en un libro del mismo nombre), que resulta imprescindible para entender la obra de este autor. "Quisiera traer a la memoria –dice Elena- lo siguiente: en este relato asistimos a la doble narración de una misma historia. Primero con una "entonación" irónica, luego con una "entonación" seria", por así decirlo. Mediante este procedimiento, este cuento establece dos modalidades en que el tema del Aleph aparece en la obra borgeana."
Visto de esta forma de "narración por repetición", la lectura nos permite distinguir, con bastante claridad, dos partes en "El Aleph", y en ambas encontramos el recurso de la enumeración, las célebres listas borgeanas. En la primera parte, se hace referencia, con ironía y distante humor, al poema que escribe Carlos Argentino Daneri: "El poema se titulaba "La Tierra"; tratábase de una descripción del planeta…"; "Este se proponía versificar toda la redondez del planeta". Al comentar una estrofa de su poema, Carlos Argentino Daneri llama la atención de su interlocutor (Borges) sobre uno de los procedimientos que ha utilizado: "…un procedimiento cuyo abolengo está en la Escritura, la enumeración, congerie o conglobación". Este será el procedimiento que Borges, narrador-personaje de "El Aleph", utilizará para referirse a la "vasta empresa" de Carlos Argentino: "…en 1941 ya había despachado unas hectáreas del Estado de Queensland, más de un kilómetro del curso del Ob, un gasómetro al norte de Veracruz, las principales casas de comercio de la parroquia de la Concepción, la quinta de Mariana Cambaceres de Alvear en la calle Once de Septiembre…".
En la segunda parte del relato, se produce un cambio de "tono". Borges, el narrador-protagonista de esta historia, que en forma tan despectiva se ha referido al proyecto de Carlos Argentino, se ve enfrentado a la misma tarea: comunicar la experiencia de haber visto "el Aleph", esto es, "uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos", "el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos". "Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza aquí mi desesperación de escritor", señala el narrador, y reflexiona sobre las posibilidades y límites del lenguaje cuando se trata de narrar la totalidad del universo (las mismas palabras, con ligeras variaciones aparecerán en "El Congreso", relato publicado en El libro de arena, veintiséis años después). El problema es irresoluble, concluye. "La enumeración siquiera parcial, de un conjunto infinito", es por definición imposible… (¿Fuera de lo humano?)…Como imposible es representar, en la sucesividad del lenguaje, la simultaneidad de la experiencia de "ver el Aleph". Pero Borges lo intenta, y recurre para ello, como no, a la enumeración: "Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña…".
Hoy la telaraña (la Web) es cuestión de ondas invisibles e impulsos eléctricos que unen en instantes una punta a otra del planeta. En una pantalla se puede ver todo casi en lo simultáneo –lo simultáneo hechos ilusión de realidad- contrayendo el tiempo a la dimensión del momento o del instante voraz. Coincidimos con la profesora de Boston que no todo esto es más humano. En "La suma", Borges lo presintió: "Ante la cal de una pared que nada nos veda imaginar como infinita un hombre se ha sentado y premedita trazar con rigurosa pincelada en la blanca pared el mundo entero: puertas, balanzas, tártaros, jacintos, ángeles, bibliotecas, laberintos, anclas, Uxmal, el infinito, el cero". Podríamos preguntarnos: ¿Qué hombre? (JB).
Aviso: a quién interese una copia de este trabajo de investigación de la profesora Elena Aguila, o comentarlo, puede solicitarlo o escribirnos por correo electrónico a: juno_caballito@yahoo.com.ar (Lo tenemos en formato PDF)
DE ALGUNAS NOVEDADES PARA TENER EN CUENTA
La biblioteca más grande de China abre una "sucursal pública" en línea.
La Biblioteca Nacional de China (NLC), la mayor de aquel país, ha abierto una biblioteca de libros antiguos en Beijing,
ofreciendo más de 2,6 millones de antiguos clásicos chinos en línea. Los lectores desde casa y desde el extranjero podrán entrar en la página web de la NLC (www.nlc.gov.cn) para buscar información o para leer los libros en línea.Además de los 2,6 millones de antiguos clásicos, la biblioteca también presume de una rica colección de copias calcadas en antiguas esculturas de bronce y piedra, así como de documentos que datan de la dinastía Xia del Oeste (1038-1227), que también están disponibles para el público en la red, según afirmó un trabajador de la biblioteca consultado por correo electrónico.
DE NUESTROS PRIMEROS POETAS
¿ Han frecuentado los versos de Martín del Barco Centenera sobre los primeros momentos de La Argentina? Aquí va una pequeña muestra de ellos. Si la friolera de los siglos no impactan en los lectores es mejor que vuelvan a los textos de historia y de literatura. Aquí aparecen transformados por la poesía, y por primera vez puestos en papel, palabras como Argentina, Buenos Aires y Chiriguano, población, Guraníes... Hace ya cinco siglos.
"Canto primero: En que se trata del origen de los Chiriguanas o Guaranís, gente que come carne humana, y del descubrimiento del Río de la Plata."
Del indio Chiriguana encarnizado
en carne humana, origen canto solo.
Por descubrir el ser tan olvidado
del argentino reino, ¡gran Apolo!,
envíame del monte consagrado
ayuda con que pueda aquí, sin dolo,
al mundo publicar, en nueva historia,
de cosas admirable la memoria.
Mas, ¡qué digo de Apolo!, Dios eterno,
a vos solo favor pido y demando.
Que mal lo puede dar en el infierno
el que en continuo fuego está penando.
Haré con vuestra ayuda este cuaderno,
del argentino reino recontando
diversas aventuras y extrañezas,
prodigios, hambre, guerras y proezas.
Tratar quiero también de sucedidos
y extraños casos que iba yo notando.
De vista muchos son, otros oídos,
que vine a descubrir yo preguntando.
De personas me fueron referidos
con quien comunicaba, conversando
de cosas admirables codicioso,
saber por escribirlas deseoso.
Perú de fama eterna y extendida
por sus ricos metales por el mundo;
la Potosí imperial ennoblecida
por tener aquel cerro tan rotundo;
la tucumana tierra bastecida
de cosas de comer, con el jocundo
estado del Brasil, darán subjeto
a mi pluma que escriba yo prometo.
Que aunque en esta obra el fundamento
primero y principal, Río de la Plata,
y así es primero su descubrimiento;
con todo no será mi pluma ingrata,
que aquí pintará al vivo lo que siento
del nuevo orbe al marqués Mora; y si trata
contrario a la verdad, yo sea borrado
de su libro, y a olvido condenado.
(...)
Siete islas hay en él, altas, graciosas,
un poco de la tierra desviadas,
de palmas y laureles muy copiosas,
están aquestas islas bien pobladas.
Aquí llegan las naves poderosas,
como salen de España despachadas.
Frontero es Buenos Aires ya poblado,
y del sur importuno resguardado.
DE LAS NOVEDADES EDITORIALES DE PROMETEO
REMBRANDT
Autor: Georg Simmel
ISBN: 987-574-062-4
Precio: $ 29
Editorial Prometeo libros
Georg Simmel es un pensador de actualidad. Esto significa, entre otras cosas, que su poder de crear marcos reflexivos para situaciones impensadas, o de iluminar configuraciones problemáticas en el momento en que despuntan, continúa funcionando como una guía orientadora en la oceánica vida de la modernidad tardía. Su matriz de pensamiento es tan originaria o fecunda que sigue echando luz sobre núcleos fundamentales que el pensamiento instituido aún hoy no alcanza a pensar. "Rembrandt. Ensayo de filosofía del arte" puede leerse como un catalizador epocal, que por un lado condensa el pensamiento de Simmel y por otro anuncia o abre zonas de reflexión que todavía no han terminado de cicatrizar.
LA ESTRATEGIA NACIONAL. LA COOPERACIÓN
SUDAMERICANA COMO CAMINO
PARA LA INSERCIÓN INTERNACIONAL DE LA REGIÓN
Autor: Darc Costa
ISBN: 987-574-030-6
Precio: $ 29
Editorial Prometeo libros
Este texto investiga las viabilidades antropológicas, culturales, económicas, militares, sociales y políticas de la unión de América del Sur hacia un objetivo común, que se apoyan en un solo pilar: el pueblo sudamericano, resultado del encuentro de varias razas y continentes, un pueblo universal, cósmico, producto y productor de una historia que no deja de ser heroica.
Reitera la necesidad urgente de cooperación de los países sudamericanos en la instauración de una propuesta común que transforme los intereses convergentes de todos en un mismo proyecto político. El trabajo conjunto de los pueblos sudamericanos puede conducir al establecimiento de una infraestructura capaz de convertir el inmenso potencial de nuestra región en un poder que integre esta periferia en el centro de la civilización.
CINCO SIGLOS DE PERIFERIA. UNA CONTRIBUCIÓN
AL ESTUDIO DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL.
Autor: Samuel Pinheiro Guimarães
ISBN: 987-574-029-2
Precio: $ 27
Editorial Prometeo Libros
Este libro nace de la desconfianza en la aparente unanimidad que destila la historia del control social, que resulta de una atención casi exclusiva a los actores públicos y las elites (científicas, estatales, políticas), considerados dueños de capacidades materiales y simbólicas imbatibles. Se ofrece una revisión que permite valorar en su justa medida a los procesos reformadores, y en un sentido más general, a las instituciones de control social en América Latina desde mediados del siglo XIX. Por ello, este volumen presenta una mirada singular a un momento clave de la historia latinoamericana, poniendo de manifiesto la propia agencia de los sectores "controlados", las contradicciones de las instituciones estatales y el funcionamiento cotidiano de los ''aparatos de control", más allá de la auto-narración de los intelectuales involucrados en su gestión (criminólogos, médicos, psiquiatras, educadores, sanitaristas, entre otros). Con un enfoque asentado en la "historia social", investigadores de universidades de América Latina, EE.UU. e Inglaterra aportan a la percepción de un panorama más complejo de los sujetos e instituciones de control en las sociedades mexicana, argentina, chilena y brasileña durante su modernización.
FUNDAMENTOS DEL PSICOANÁLISIS (VOL. I)
Autor: Paul-Laurent Assoun
ISBN: 987-574-049-7
Precio: $ 35
Editores: Prometeo libros y EDUNTREF
¿Como introducir al psicoanálisis, "ciencia del inconsciente" establecida por Sigmund Freud, a partir de lo real de una experiencia clínica? Una introducción universitaria al psicoanálisis exige retomar su propio movimiento de descubrimiento, de modo que esta obra, dirigida a presentarlo a quienes se incorporan a la universidad, esté también en condiciones de hacérselos redescubrir desde su propia fuente. En este caso se presenta el conjunto del "campo de saber" analítico, en su contenido y en su dinámica, en sus tesis y en su devenir, en su teoría y en su historia: exposición y relato a la vez. A partir de una "propedéutica", que define al psicoanálisis y sus fronteras y que posiciona "la hipótesis del inconsciente" es, más allá de los "históricos" clásicos, lo "vivo" de su método de investigación ("heurística") que se restituye, a partir de su acto de fundación. Esta obra está recorrida en tres tiempos y volúmenes respectivamente, cada uno de ellos autónomo en función de los intereses del lector.
FUNDAMENTOS: Significado del síntoma y "etiología sexual"
(I), "formaciones inconscientes", del sueño al síntoma (II), complejo de Edipo y teoría de la libido (III). FIGURAS: La clínica psicoanalítica (IV), la "metapsicología", teoría fundamental del psicoanálisis (V) y la "técnica psicoanalítica"
(VI). PERSPECTIVAS: Es la aplicación del psicoanálisis a las "ciencias del hombre" y de la cultura que se deja ver (VII).
A partir del acto de fundación freudiano, se presenta una genealogía precisa de la herencia, es decir los destinos postfreudianos de Melanie Klein a D.W.Winnicot y el "retorno a Freud" de Jacques Lacan verdadera "fenomenología del espíritu" analítico, que permite orientarse en el laberinto de las "discrepancias" teóricas relativas al objeto, al sujeto, a la alteridad y a lo real (VIII), para apreciar la actualidad, tan intensa como intempestiva, del "freudismo" (IX). El psicoanálisis pues, captado en su texto (X), como acto y saber.
ETNOGRAFÍA DE LA COMUNICACIÓN
COMPILADORES: MURIEL SAVILLE TROIKE
ISBN: 987-574-049-7
Precio: $ 35
Editorial Prometeo libros y EDUNTREF
La etnografía de la comunicación tiene que ver con cómo y por qué se utiliza una lengua y cómo su uso varía en culturas diferentes. En esta introducción actualmente estándar al tema, Muriel Saville-Troike presenta los términos y conceptos esenciales introducidos y desarrollados por Dell Hymes y otros y explora los hallazgos y aplicaciones más salientes de sus trabajos. Recurriendo a los descubrimientos de la antropología social y la sociolingüística y utilizando ejemplos de muchos idiomas y diversas culturas, ella construye un modelo que incluye a las comunicaciones dentro del marco global de la competencia cultural.
Esta segunda edición ha sido exhaustivamente revisada para reflejar las contribuciones sustanciales efectuadas en años recientes al desarrollo y aplicación del tema. El libro ahora incorpora una gama aún mayor de ejemplos e ilustraciones para analizar los patrones de los fenómenos comunicativos en los idiomas del mundo.
LA CIUDAD REGULAR.
ARQUITECTURA, PROGRAMAS E INSTITUCIONES
EN EL BUENOS AIRES POSREVOLUCIONARIO, 1821-1835
AUTOR: FERNANDO ALIATA
ISBN: 987-558-062-7
Precio: $ 37
Colección Las ciudades y las ideas
Cooedición de la UNQ y Prometeo 3010
En este libro el autor descompone esa visión tradicional de Buenos Aires en la primera mitad del siglo XIX para mostrarnos, por primera vez, una ciudad muy compleja, tanto por su articulada estructura urbana, como por su presencia en los discursos de la élite revolucionaria y por la elaborada gestión técnica que se inicia durante el período rivadaviano. Los discursos y la gestión configuran una imagen de ciudad típica del ideario tardoiluminista: la ciudad regular. Pero la regularidad geométrica no es, en este modelo, un ideal exclusivamente espacial o urbano, sino político: la reorganización de la ciudad es un mecanismo de sostén del proyecto político surgido después de la crisis de 1820.
Migraciones regionales hacia la Argentina.
DIFERENCIA, DESIGUALDAD Y DERECHOS.
COMPILADORES: ALEJANDRO GRIMSON Y ELIZABETH JELIN
ISBN: 987-574-059-4
Precio: $ 36
Editorial Prometeo libros
Este libro reúne un conjunto de estudios sobre las migraciones de los países vecinos y Perú hacia la Argentina, abarcando las principales líneas de investigación actuales sobre el tema. Después de un análisis histórico, se abordan las transformaciones legales, las prácticas institucionales, los procesos socioeconómicos y políticos que estructuran vínculos de desigualdad y diferencia. Las acciones de los propios migrantes y de sus organizaciones son consideradas en diferentes zonas del país, tanto en términos de derechos, como de construcción de redes transnacionales y en sus intervenciones culturales en el espacio público. Se trata de un libro imprescindible para aquellos interesados en las migraciones, las transformaciones de la ciudadanía y los flujos culturales.
Introducción: La Argentina constituye un peculiar laboratorio para los estudios de migración internacional. Desde fines del siglo XIX recibió una cantidad de inmigrantes que, proporcionalmente, se encuentra entre las más significativas de la historia moderna. En aquel contexto, especialmente desde principios del siglo XX, se fueron desarrollando múltiples tensiones entre migración y ciudadanía, entre igualdad y diferencia, entre identificaciones de origen, identificaciones de clase y acción cívica. Cuando hacia la década de 1930 se cerró ese ciclo migratorio, comenzó a ser cada vez más relevante la migración desde las provincias hacia las grandes ciudades, especialmente Buenos Aires. El hecho de que los migrantes fueran legalmente argentinos no implicó que las tensiones vinculadas a la discriminación, la exclusión y los derechos dejaran de estar en el primer plano, siendo constitutivos del propio surgimiento del peronismo.
En los últimos años del siglo XX, las tensiones acerca de migración, derechos y discriminación vuelven a estar en el centro de la escena. Durante la década de 1990 la migración se definió como "problema social", en la medida en que los "nuevos inmigrantes" eran acusados por el gobierno de ser delincuentes y causantes de la desocupación. En este proceso histórico, la migración dejó de ser vista como un medio para el desarrollo social y económico (con políticas públicas diseñadas para promoverla) y pasó a estar relacionada con el control de fronteras internacionales, en vinculación con cuestiones de soberanía.
ARAUCARIA. REVISTA IBEROAMERICANA DE FILOSOFÍA, POLÍTICA
Y HUMANIDADES (NUMERO 14 - SEGUNDO SEMESTRE DE 2005)
ISBN: 1575-6823-14
Precio: $ 24
Editores: Prometeo libros y Universidad de Sevilla
Sumario
Las ideas. Su política y su Historia. RAWLS
¿En qué sentido es individualista la teoría de Rawls?, por Pablo da Silveira
El constitucionalismo según John Rawls, por Roberto Gargarella
Monográfico:
Concepciones políticas contemporáneas
Justicia. Acerca de la relación entre público y privado, por Hanna Fenichel Pitkin
Vinculaciones injuriadas, por Wendy Brown Rawls y el utilitarismo, por Samuel Scheffler
Monográfico:
Nación y literatura en América Latina. II
La comunidad indecible: Etnia y nación en la novela indigenista latinoamericana, por Ramón Máiz
La mudable suerte del amerindio en el imaginario uruguayo: su lugar en las narrativas de la nación de los siglos XIX y XX y su relación con los saberes expertos, por Gustavo Verdesio
Perfiles / semblanzas
José Carlos Mariátegui: la recuperación de la comunidad en los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, por Omar Astorga
Reseñas y debate
Político, no metafísico, por Luis Alejandro Rossi
Jaime Osorio: El Estado en el centro de la mundialización. La sociedad civil y el asunto del poder, por Víctor Alarcón Olguín
Documentos
La independencia de las colonias hispanoamericanas: documentos, escritos y pensamiento político (III)
Simón Bolívar: aproximación al pensamiento del Libertador, por Antonio Gutiérrez Escudero
BORGEANAS: Un estudio de la entonación narrativa
de El Aleph en la obra de J.L. Borges, la Web y el presente de un Universo contradictorio.
Elena Águila, profesora del Department of Modern Foreign Languages and Literatures de la Boston University nos ha permitido usar y acercarnos a un extenso trabajo –de su autoría- sobre El Aleph en la obra de Borges. En el mismo, la investigadora analiza, un aspecto sustancial y nunca visto sobre este relato que hoy pertenece a la literatura universal y en donde muchos han creído ver una premonición borgeana sobre la realidad que hoy está representada por la globalización y la Web.
Elena comenta: "Si hubiera que elegir una imagen que sintetizara la obra de Borges, ésta no sería, como muchos podrían suponer, el "laberinto" sino el Aleph. Esto fue señalado por Alberto Manguel en una conferencia en Boston University (otoño, 98). Luego mi personal recorrido por la obra de Borges me hace estar de acuerdo con esta afirmación."
En esta búsqueda de la escritura del Aleph la investigadora de detiene especialmente en el examen de las enumeraciones, recurso que se reitera en relatos y ensayos de Borges, cuando de "narrar" el Aleph se trata. Parafraseando la tan citada frase borgeana, se podría decir que quizá la obra de Borges es "la historia de la diversa entonación de algunas metáforas". "Me interesa –señala-, la diversa "entonación" con que la ¿metáfora? del Aleph aparece en distintos textos borgeanos (y el examen de las enumeraciones, pienso, puede darnos algunas claves para leer esas entonaciones)." Reflexionar acerca de estas distintas entonaciones, le permitirá a la autora, apuntar algunas notas en torno a la filiación (o no) de Borges a la posmodernidad.
Se trata de una lectura (una más) de El Aleph (cuento publicado el año 1949, en un libro del mismo nombre), que resulta imprescindible para entender la obra de este autor. "Quisiera traer a la memoria –dice Elena- lo siguiente: en este relato asistimos a la doble narración de una misma historia. Primero con una "entonación" irónica, luego con una "entonación" seria", por así decirlo. Mediante este procedimiento, este cuento establece dos modalidades en que el tema del Aleph aparece en la obra borgeana."
Visto de esta forma de "narración por repetición", la lectura nos permite distinguir, con bastante claridad, dos partes en "El Aleph", y en ambas encontramos el recurso de la enumeración, las célebres listas borgeanas. En la primera parte, se hace referencia, con ironía y distante humor, al poema que escribe Carlos Argentino Daneri: "El poema se titulaba "La Tierra"; tratábase de una descripción del planeta…"; "Este se proponía versificar toda la redondez del planeta". Al comentar una estrofa de su poema, Carlos Argentino Daneri llama la atención de su interlocutor (Borges) sobre uno de los procedimientos que ha utilizado: "…un procedimiento cuyo abolengo está en la Escritura, la enumeración, congerie o conglobación". Este será el procedimiento que Borges, narrador-personaje de "El Aleph", utilizará para referirse a la "vasta empresa" de Carlos Argentino: "…en 1941 ya había despachado unas hectáreas del Estado de Queensland, más de un kilómetro del curso del Ob, un gasómetro al norte de Veracruz, las principales casas de comercio de la parroquia de la Concepción, la quinta de Mariana Cambaceres de Alvear en la calle Once de Septiembre…".
En la segunda parte del relato, se produce un cambio de "tono". Borges, el narrador-protagonista de esta historia, que en forma tan despectiva se ha referido al proyecto de Carlos Argentino, se ve enfrentado a la misma tarea: comunicar la experiencia de haber visto "el Aleph", esto es, "uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos", "el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos". "Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza aquí mi desesperación de escritor", señala el narrador, y reflexiona sobre las posibilidades y límites del lenguaje cuando se trata de narrar la totalidad del universo (las mismas palabras, con ligeras variaciones aparecerán en "El Congreso", relato publicado en El libro de arena, veintiséis años después). El problema es irresoluble, concluye. "La enumeración siquiera parcial, de un conjunto infinito", es por definición imposible… (¿Fuera de lo humano?)…Como imposible es representar, en la sucesividad del lenguaje, la simultaneidad de la experiencia de "ver el Aleph". Pero Borges lo intenta, y recurre para ello, como no, a la enumeración: "Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña…".
Hoy la telaraña (la Web) es cuestión de ondas invisibles e impulsos eléctricos que unen en instantes una punta a otra del planeta. En una pantalla se puede ver todo casi en lo simultáneo –lo simultáneo hechos ilusión de realidad- contrayendo el tiempo a la dimensión del momento o del instante voraz. Coincidimos con la profesora de Boston que no todo esto es más humano. En "La suma", Borges lo presintió: "Ante la cal de una pared que nada nos veda imaginar como infinita un hombre se ha sentado y premedita trazar con rigurosa pincelada en la blanca pared el mundo entero: puertas, balanzas, tártaros, jacintos, ángeles, bibliotecas, laberintos, anclas, Uxmal, el infinito, el cero". Podríamos preguntarnos: ¿Qué hombre? (JB).
Aviso: a quién interese una copia de este trabajo de investigación de la profesora Elena Aguila, o comentarlo, puede solicitarlo o escribirnos por correo electrónico a: juno_caballito@yahoo.com.ar (Lo tenemos en formato PDF)
DE ALGUNAS NOVEDADES PARA TENER EN CUENTA
La biblioteca más grande de China abre una "sucursal pública" en línea.
La Biblioteca Nacional de China (NLC), la mayor de aquel país, ha abierto una biblioteca de libros antiguos en Beijing,
ofreciendo más de 2,6 millones de antiguos clásicos chinos en línea. Los lectores desde casa y desde el extranjero podrán entrar en la página web de la NLC (www.nlc.gov.cn) para buscar información o para leer los libros en línea.Además de los 2,6 millones de antiguos clásicos, la biblioteca también presume de una rica colección de copias calcadas en antiguas esculturas de bronce y piedra, así como de documentos que datan de la dinastía Xia del Oeste (1038-1227), que también están disponibles para el público en la red, según afirmó un trabajador de la biblioteca consultado por correo electrónico.
DE NUESTROS PRIMEROS POETAS
¿ Han frecuentado los versos de Martín del Barco Centenera sobre los primeros momentos de La Argentina? Aquí va una pequeña muestra de ellos. Si la friolera de los siglos no impactan en los lectores es mejor que vuelvan a los textos de historia y de literatura. Aquí aparecen transformados por la poesía, y por primera vez puestos en papel, palabras como Argentina, Buenos Aires y Chiriguano, población, Guraníes... Hace ya cinco siglos.
"Canto primero: En que se trata del origen de los Chiriguanas o Guaranís, gente que come carne humana, y del descubrimiento del Río de la Plata."
Del indio Chiriguana encarnizado
en carne humana, origen canto solo.
Por descubrir el ser tan olvidado
del argentino reino, ¡gran Apolo!,
envíame del monte consagrado
ayuda con que pueda aquí, sin dolo,
al mundo publicar, en nueva historia,
de cosas admirable la memoria.
Mas, ¡qué digo de Apolo!, Dios eterno,
a vos solo favor pido y demando.
Que mal lo puede dar en el infierno
el que en continuo fuego está penando.
Haré con vuestra ayuda este cuaderno,
del argentino reino recontando
diversas aventuras y extrañezas,
prodigios, hambre, guerras y proezas.
Tratar quiero también de sucedidos
y extraños casos que iba yo notando.
De vista muchos son, otros oídos,
que vine a descubrir yo preguntando.
De personas me fueron referidos
con quien comunicaba, conversando
de cosas admirables codicioso,
saber por escribirlas deseoso.
Perú de fama eterna y extendida
por sus ricos metales por el mundo;
la Potosí imperial ennoblecida
por tener aquel cerro tan rotundo;
la tucumana tierra bastecida
de cosas de comer, con el jocundo
estado del Brasil, darán subjeto
a mi pluma que escriba yo prometo.
Que aunque en esta obra el fundamento
primero y principal, Río de la Plata,
y así es primero su descubrimiento;
con todo no será mi pluma ingrata,
que aquí pintará al vivo lo que siento
del nuevo orbe al marqués Mora; y si trata
contrario a la verdad, yo sea borrado
de su libro, y a olvido condenado.
(...)
Siete islas hay en él, altas, graciosas,
un poco de la tierra desviadas,
de palmas y laureles muy copiosas,
están aquestas islas bien pobladas.
Aquí llegan las naves poderosas,
como salen de España despachadas.
Frontero es Buenos Aires ya poblado,
y del sur importuno resguardado.
DE LAS NOVEDADES EDITORIALES DE PROMETEO
REMBRANDT
Autor: Georg Simmel
ISBN: 987-574-062-4
Precio: $ 29
Editorial Prometeo libros
Georg Simmel es un pensador de actualidad. Esto significa, entre otras cosas, que su poder de crear marcos reflexivos para situaciones impensadas, o de iluminar configuraciones problemáticas en el momento en que despuntan, continúa funcionando como una guía orientadora en la oceánica vida de la modernidad tardía. Su matriz de pensamiento es tan originaria o fecunda que sigue echando luz sobre núcleos fundamentales que el pensamiento instituido aún hoy no alcanza a pensar. "Rembrandt. Ensayo de filosofía del arte" puede leerse como un catalizador epocal, que por un lado condensa el pensamiento de Simmel y por otro anuncia o abre zonas de reflexión que todavía no han terminado de cicatrizar.
LA ESTRATEGIA NACIONAL. LA COOPERACIÓN
SUDAMERICANA COMO CAMINO
PARA LA INSERCIÓN INTERNACIONAL DE LA REGIÓN
Autor: Darc Costa
ISBN: 987-574-030-6
Precio: $ 29
Editorial Prometeo libros
Este texto investiga las viabilidades antropológicas, culturales, económicas, militares, sociales y políticas de la unión de América del Sur hacia un objetivo común, que se apoyan en un solo pilar: el pueblo sudamericano, resultado del encuentro de varias razas y continentes, un pueblo universal, cósmico, producto y productor de una historia que no deja de ser heroica.
Reitera la necesidad urgente de cooperación de los países sudamericanos en la instauración de una propuesta común que transforme los intereses convergentes de todos en un mismo proyecto político. El trabajo conjunto de los pueblos sudamericanos puede conducir al establecimiento de una infraestructura capaz de convertir el inmenso potencial de nuestra región en un poder que integre esta periferia en el centro de la civilización.
CINCO SIGLOS DE PERIFERIA. UNA CONTRIBUCIÓN
AL ESTUDIO DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL.
Autor: Samuel Pinheiro Guimarães
ISBN: 987-574-029-2
Precio: $ 27
Editorial Prometeo Libros
Este libro nace de la desconfianza en la aparente unanimidad que destila la historia del control social, que resulta de una atención casi exclusiva a los actores públicos y las elites (científicas, estatales, políticas), considerados dueños de capacidades materiales y simbólicas imbatibles. Se ofrece una revisión que permite valorar en su justa medida a los procesos reformadores, y en un sentido más general, a las instituciones de control social en América Latina desde mediados del siglo XIX. Por ello, este volumen presenta una mirada singular a un momento clave de la historia latinoamericana, poniendo de manifiesto la propia agencia de los sectores "controlados", las contradicciones de las instituciones estatales y el funcionamiento cotidiano de los ''aparatos de control", más allá de la auto-narración de los intelectuales involucrados en su gestión (criminólogos, médicos, psiquiatras, educadores, sanitaristas, entre otros). Con un enfoque asentado en la "historia social", investigadores de universidades de América Latina, EE.UU. e Inglaterra aportan a la percepción de un panorama más complejo de los sujetos e instituciones de control en las sociedades mexicana, argentina, chilena y brasileña durante su modernización.
FUNDAMENTOS DEL PSICOANÁLISIS (VOL. I)
Autor: Paul-Laurent Assoun
ISBN: 987-574-049-7
Precio: $ 35
Editores: Prometeo libros y EDUNTREF
¿Como introducir al psicoanálisis, "ciencia del inconsciente" establecida por Sigmund Freud, a partir de lo real de una experiencia clínica? Una introducción universitaria al psicoanálisis exige retomar su propio movimiento de descubrimiento, de modo que esta obra, dirigida a presentarlo a quienes se incorporan a la universidad, esté también en condiciones de hacérselos redescubrir desde su propia fuente. En este caso se presenta el conjunto del "campo de saber" analítico, en su contenido y en su dinámica, en sus tesis y en su devenir, en su teoría y en su historia: exposición y relato a la vez. A partir de una "propedéutica", que define al psicoanálisis y sus fronteras y que posiciona "la hipótesis del inconsciente" es, más allá de los "históricos" clásicos, lo "vivo" de su método de investigación ("heurística") que se restituye, a partir de su acto de fundación. Esta obra está recorrida en tres tiempos y volúmenes respectivamente, cada uno de ellos autónomo en función de los intereses del lector.
FUNDAMENTOS: Significado del síntoma y "etiología sexual"
(I), "formaciones inconscientes", del sueño al síntoma (II), complejo de Edipo y teoría de la libido (III). FIGURAS: La clínica psicoanalítica (IV), la "metapsicología", teoría fundamental del psicoanálisis (V) y la "técnica psicoanalítica"
(VI). PERSPECTIVAS: Es la aplicación del psicoanálisis a las "ciencias del hombre" y de la cultura que se deja ver (VII).
A partir del acto de fundación freudiano, se presenta una genealogía precisa de la herencia, es decir los destinos postfreudianos de Melanie Klein a D.W.Winnicot y el "retorno a Freud" de Jacques Lacan verdadera "fenomenología del espíritu" analítico, que permite orientarse en el laberinto de las "discrepancias" teóricas relativas al objeto, al sujeto, a la alteridad y a lo real (VIII), para apreciar la actualidad, tan intensa como intempestiva, del "freudismo" (IX). El psicoanálisis pues, captado en su texto (X), como acto y saber.
ETNOGRAFÍA DE LA COMUNICACIÓN
COMPILADORES: MURIEL SAVILLE TROIKE
ISBN: 987-574-049-7
Precio: $ 35
Editorial Prometeo libros y EDUNTREF
La etnografía de la comunicación tiene que ver con cómo y por qué se utiliza una lengua y cómo su uso varía en culturas diferentes. En esta introducción actualmente estándar al tema, Muriel Saville-Troike presenta los términos y conceptos esenciales introducidos y desarrollados por Dell Hymes y otros y explora los hallazgos y aplicaciones más salientes de sus trabajos. Recurriendo a los descubrimientos de la antropología social y la sociolingüística y utilizando ejemplos de muchos idiomas y diversas culturas, ella construye un modelo que incluye a las comunicaciones dentro del marco global de la competencia cultural.
Esta segunda edición ha sido exhaustivamente revisada para reflejar las contribuciones sustanciales efectuadas en años recientes al desarrollo y aplicación del tema. El libro ahora incorpora una gama aún mayor de ejemplos e ilustraciones para analizar los patrones de los fenómenos comunicativos en los idiomas del mundo.
LA CIUDAD REGULAR.
ARQUITECTURA, PROGRAMAS E INSTITUCIONES
EN EL BUENOS AIRES POSREVOLUCIONARIO, 1821-1835
AUTOR: FERNANDO ALIATA
ISBN: 987-558-062-7
Precio: $ 37
Colección Las ciudades y las ideas
Cooedición de la UNQ y Prometeo 3010
En este libro el autor descompone esa visión tradicional de Buenos Aires en la primera mitad del siglo XIX para mostrarnos, por primera vez, una ciudad muy compleja, tanto por su articulada estructura urbana, como por su presencia en los discursos de la élite revolucionaria y por la elaborada gestión técnica que se inicia durante el período rivadaviano. Los discursos y la gestión configuran una imagen de ciudad típica del ideario tardoiluminista: la ciudad regular. Pero la regularidad geométrica no es, en este modelo, un ideal exclusivamente espacial o urbano, sino político: la reorganización de la ciudad es un mecanismo de sostén del proyecto político surgido después de la crisis de 1820.
Migraciones regionales hacia la Argentina.
DIFERENCIA, DESIGUALDAD Y DERECHOS.
COMPILADORES: ALEJANDRO GRIMSON Y ELIZABETH JELIN
ISBN: 987-574-059-4
Precio: $ 36
Editorial Prometeo libros
Este libro reúne un conjunto de estudios sobre las migraciones de los países vecinos y Perú hacia la Argentina, abarcando las principales líneas de investigación actuales sobre el tema. Después de un análisis histórico, se abordan las transformaciones legales, las prácticas institucionales, los procesos socioeconómicos y políticos que estructuran vínculos de desigualdad y diferencia. Las acciones de los propios migrantes y de sus organizaciones son consideradas en diferentes zonas del país, tanto en términos de derechos, como de construcción de redes transnacionales y en sus intervenciones culturales en el espacio público. Se trata de un libro imprescindible para aquellos interesados en las migraciones, las transformaciones de la ciudadanía y los flujos culturales.
Introducción: La Argentina constituye un peculiar laboratorio para los estudios de migración internacional. Desde fines del siglo XIX recibió una cantidad de inmigrantes que, proporcionalmente, se encuentra entre las más significativas de la historia moderna. En aquel contexto, especialmente desde principios del siglo XX, se fueron desarrollando múltiples tensiones entre migración y ciudadanía, entre igualdad y diferencia, entre identificaciones de origen, identificaciones de clase y acción cívica. Cuando hacia la década de 1930 se cerró ese ciclo migratorio, comenzó a ser cada vez más relevante la migración desde las provincias hacia las grandes ciudades, especialmente Buenos Aires. El hecho de que los migrantes fueran legalmente argentinos no implicó que las tensiones vinculadas a la discriminación, la exclusión y los derechos dejaran de estar en el primer plano, siendo constitutivos del propio surgimiento del peronismo.
En los últimos años del siglo XX, las tensiones acerca de migración, derechos y discriminación vuelven a estar en el centro de la escena. Durante la década de 1990 la migración se definió como "problema social", en la medida en que los "nuevos inmigrantes" eran acusados por el gobierno de ser delincuentes y causantes de la desocupación. En este proceso histórico, la migración dejó de ser vista como un medio para el desarrollo social y económico (con políticas públicas diseñadas para promoverla) y pasó a estar relacionada con el control de fronteras internacionales, en vinculación con cuestiones de soberanía.
ARAUCARIA. REVISTA IBEROAMERICANA DE FILOSOFÍA, POLÍTICA
Y HUMANIDADES (NUMERO 14 - SEGUNDO SEMESTRE DE 2005)
ISBN: 1575-6823-14
Precio: $ 24
Editores: Prometeo libros y Universidad de Sevilla
Sumario
Las ideas. Su política y su Historia. RAWLS
¿En qué sentido es individualista la teoría de Rawls?, por Pablo da Silveira
El constitucionalismo según John Rawls, por Roberto Gargarella
Monográfico:
Concepciones políticas contemporáneas
Justicia. Acerca de la relación entre público y privado, por Hanna Fenichel Pitkin
Vinculaciones injuriadas, por Wendy Brown Rawls y el utilitarismo, por Samuel Scheffler
Monográfico:
Nación y literatura en América Latina. II
La comunidad indecible: Etnia y nación en la novela indigenista latinoamericana, por Ramón Máiz
La mudable suerte del amerindio en el imaginario uruguayo: su lugar en las narrativas de la nación de los siglos XIX y XX y su relación con los saberes expertos, por Gustavo Verdesio
Perfiles / semblanzas
José Carlos Mariátegui: la recuperación de la comunidad en los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, por Omar Astorga
Reseñas y debate
Político, no metafísico, por Luis Alejandro Rossi
Jaime Osorio: El Estado en el centro de la mundialización. La sociedad civil y el asunto del poder, por Víctor Alarcón Olguín
Documentos
La independencia de las colonias hispanoamericanas: documentos, escritos y pensamiento político (III)
Simón Bolívar: aproximación al pensamiento del Libertador, por Antonio Gutiérrez Escudero
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